La labor de 31 fincas florícolas del país está paralizada, luego de que un grupo de indígenas, con armas y machete en mano, obligara a sus trabajadores a suspender la jornada, para sumarse al paro. De ese total, 28 haciendas están en Lasso, provincia de Cotopaxi y 3 en Imbabura.
Así lo informó esta mañana la Asociación de Exportadores de Flores (Expoflores), quien reportó destrozo y pérdidas económicas. Una de las haciendas ubicadas en Lasso pertenece a Bernardo Espinosa, un floricultor que a tiempo pudo evitar que sus trabajadores se vieran afectados. “No han respetado nada, rompiendo púas entraron. En nuestro caso, a tiempo logramos pedir a nuestros trabajadores que se retiren, pero igual entraron para llevarse plásticos y maderas que más tarde usaron para quemar en la carretera”, dice.
Ahora su finca está cerrada y eso, dice, le significa dejar de cortar 30.000 tallos por día para exportar. Si se suman el problema de traslado y comercialización que han tenido en los últimos 5 días por el cierre de carreteras, Espinosa menciona que por lo menos ha dejado de despechar unos 100.000 tallos, lo que significa una pérdida económica que llega a los $ 30.000.
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