Ella encontró la forma para hacer útil los materiales de desecho de las donaciones que llegaron tras el terremoto del 16 de abril. Convierte las latas de atún en la base de alfileteros para agujas de costura. Y el cartón TetraPak de la leche forma el soporte interior de coloridas carteras de tela.
María de Lourdes Cobeña trabaja sus manualidades en la puerta de su carpa, en el albergue del antiguo aeropuerto de Portoviejo, que acoge a 149 familias, y donde dicta talleres a otras albergadas.
La mujer de 47 años es una de las 7 001 personas que, seis meses después del terremoto, continúan viviendo en 24 albergues de las provincias de Manabí y Esmeraldas; un 58% menos de los iniciales.
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