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Minería
Gobierno prevé destrabar Mirador II este año y confirma que el proyecto contará con una hidroeléctrica
El Gobierno estima atraer USD 12.000 millones en inversiones mineras durante los próximos ocho años
Uno de los principales puntos pendientes ha sido el acuerdo sobre el esquema de autogeneración eléctrica / Foto: cortesía
La segunda fase del proyecto minero Mirador, ubicado en Zamora Chinchipe, podría avanzar antes de que termine 2026, una vez que el Gobierno y la empresa Ecuacorriente suscriban una adenda al contrato de explotación que permanece en negociación.
Así lo afirmó el viceministro de Minas, Guillermo Flores, en una entrevista concedida a Primicias, en la que explicó que uno de los principales puntos pendientes ha sido el acuerdo sobre el esquema de autogeneración eléctrica que deberá implementar la compañía para abastecer la operación de Mirador II.
Según el funcionario, la solución contempla la construcción de una central hidroeléctrica que permitirá cubrir la demanda energética del proyecto. A diferencia del planteamiento inicial, la infraestructura no necesariamente deberá ubicarse dentro del área de la mina, sino que podrá integrarse al Sistema Nacional Interconectado mediante un mecanismo de compensación energética.
Flores indicó que la ampliación de Mirador duplicará la capacidad de procesamiento del yacimiento, pasando de 70.000 a 140.000 toneladas diarias de mineral.
Durante la entrevista, el viceministro también señaló que los futuros proyectos de gran minería deberán garantizar el 100 % de su abastecimiento eléctrico mediante sistemas propios de generación, debido a la limitada capacidad del sistema eléctrico nacional.
Entre los proyectos que avanzan hacia su etapa de producción mencionó a El Domo-Curipamba y La Plata, en mediana minería, así como a Cascabel, Cangrejos y Mirador II dentro de la gran minería. En conjunto, los cinco proyectos requerirán alrededor de 551 megavatios de potencia, una demanda superior al consumo promedio de la provincia de Manabí.
Respecto a Cascabel, Flores confirmó que el Gobierno prevé negociar una adenda al contrato de explotación para incorporar nuevas condiciones, entre ellas aspectos relacionados con regalías anticipadas, ajuste soberano y autogeneración eléctrica. No obstante, aseguró que estas conversaciones no modificarían el cronograma previsto para que la mina entre en operación en 2030.
El funcionario añadió que Ecuador proyecta captar USD 12.000 millones en inversiones mineras durante los próximos ocho años. Entre los proyectos estratégicos destacó Warintza, cuya negociación del contrato de explotación podría comenzar en el segundo semestre de este año, mientras que para Llurimagua se trabaja en un nuevo proceso que priorice la transparencia y la participación de inversionistas internacionales, según declaró a Primicias.
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