Lo llaman “giro específico del negocio”. Consiste en una modalidad de contratación pública bajo régimen especial, por fuera de los procedimientos normales previstos en la ley. Su objetivo, supuestamente, es proporcionar dinamismo y agilidad a los negocios del Estado en el área estratégica. En la práctica, se convirtió en un eufemismo para encubrir manejos poco transparentes: subcontrataciones, contratos otorgados a dedo, contratos dentro de contratos, discrecionalidad en el gasto, participación de empresas vinculadas en actividades para las que no están calificadas, sobreprecios, robo… Al menos así ocurrió en Petroecuador y en uno de sus proyectos insignia: la repotenciación de la refinería Esmeraldas. Gracias al giro específico del negocio Carlos Pareja Yanuzzelli y Álex Bravo se hicieron ricos. ¿Sólo ellos?
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