Es indudable que la última cadena semanal del presidente, Lenín Moreno, dejó un mensaje claro: las puertas abiertas a la posibilidad de una consulta popular. Sus palabras no salieron de la nada. En las últimas semanas muchas voces se han manifestado públicamente a favor de una consulta que desmonte lo que consideran un aparataje armado por el correísmo.
Hay temas que van tomando más fuerza: eliminar la reelección indefinida, revisar la existencia del Consejo de Participación Ciudadana, revocar las funciones de las autoridades que han sido elegidas por este, modificar la Ley de Comunicación…
Y las voces se multiplican. Ayer, el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, opinó que la consulta es una necesidad legal y constitucional. “Si usted le pregunta al pueblo cosas importantes, concisas y claras, y el pueblo responde, ese texto se incorpora a la Constitución", declaró en su enlace radial de los miércoles.
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