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Energía
Bloque 43-ITT continúa la discusión sobre su impacto económico y ambiental
El bloque llegó a representar alrededor del 12 % de la producción petrolera nacional y su cierre podría afectar las finanzas públicas
El Banco Central del Ecuador reportó que durante 2022 el Bloque 43-ITT produjo en promedio más de 50.000 barriles diarios / Foto: cortesía Petroecuador
Quito- La discusión sobre el futuro del Bloque 43-ITT, ubicado en el Parque Nacional Yasuní, resurgió en momentos en que el precio internacional del petróleo muestra una tendencia al alza, lo que ha llevado a sectores empresariales y analistas a cuestionar si Ecuador está aprovechando plenamente las oportunidades que ofrece el mercado energético.
Ecuador enfrenta una disyuntiva entre la conservación ambiental y la utilización de recursos petroleros para atender necesidades económicas y sociales. El bloque llegó a representar alrededor del 12 % de la producción petrolera nacional y su cierre podría afectar las finanzas públicas, la generación de divisas y la capacidad de inversión estatal.
Datos históricos respaldan parte de ese planteamiento. El Banco Central del Ecuador reportó que durante 2022 el Bloque 43-ITT produjo en promedio más de 50.000 barriles diarios y representó alrededor del 13,5 % de la producción de Petroecuador. Además, la empresa estatal estimó en 2023 que el campo aportaba aproximadamente USD 1.200 millones anuales al Presupuesto General del Estado.
Sin embargo, el debate también está marcado por una decisión adoptada en las urnas. En la consulta popular realizada el 20 de agosto de 2023, la mayoría de los votantes se pronunció a favor de dejar indefinidamente bajo tierra las reservas petroleras del ITT y poner fin a las actividades extractivas en el bloque.
A raíz de ese resultado, el Gobierno inició en agosto de 2024 el proceso de cierre y abandono progresivo de los pozos. El cronograma oficial contempla la clausura gradual de los más de 240 pozos existentes y prevé que el proceso concluya en 2029.
Otro de los puntos de controversia es la dimensión territorial de la explotación petrolera dentro del parque. La intervención ocupa una porción mínima del Yasuní. Petroecuador informó previamente que la infraestructura utilizada para la explotación del ITT abarcaba menos del 0,01 % de la superficie total del área protegida, argumento que ha sido utilizado por sectores que respaldan la continuidad de las operaciones.
No obstante, organizaciones ambientales y colectivos que promovieron la consulta han sostenido que la discusión trasciende la extensión física intervenida y se relaciona con la protección de uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad del planeta, así como con los derechos de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario que habitan en la zona.
Mientras avanza el cierre del Bloque 43-ITT, el país continúa enfrentando el desafío de equilibrar las necesidades de financiamiento estatal con los compromisos ambientales y la voluntad expresada por los ciudadanos en las urnas, una discusión que sigue generando posiciones encontradas en los ámbitos político, económico y social.
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