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Minería
Gobierno busca renegociar contratos de dos proyectos mineros de cobre
El Ejecutivo plantea que Cascabel y Mirador Norte cubran el 100 % de su demanda eléctrica mediante autogeneración antes de iniciar nuevas fases de producción
Las dos iniciativas, consideradas entre los principales proyectos de cobre del país, están vinculadas actualmente a empresas de capital chino / Foto: cortesía
El Gobierno ecuatoriano inició un proceso de renegociación de los contratos de explotación de los proyectos mineros Cascabel, en Imbabura, y Mirador Norte, en Zamora Chinchipe, con el objetivo de incorporar nuevas condiciones relacionadas con el abastecimiento energético y otros aspectos operativos.
Las dos iniciativas, consideradas entre los principales proyectos de cobre del país, están vinculadas actualmente a empresas de capital chino. En el caso de Mirador Norte, la concesión está a cargo de Ecuacorriente, mientras que Cascabel pertenece a SolGold, compañía que fue adquirida este año por Jiangxi Copper Company Limited (JCC).
Uno de los principales puntos de discusión es la exigencia del Gobierno de que los proyectos de gran minería cuenten con sistemas propios de generación eléctrica capaces de cubrir la totalidad de su demanda energética.
La medida se enmarca en las proyecciones oficiales sobre el crecimiento del consumo eléctrico asociado a la expansión minera. Según estimaciones del sector, los proyectos de gran escala previstos para la próxima década incrementarán significativamente la demanda nacional de energía, en un contexto en el que el país aún enfrenta riesgos de déficit de generación durante los períodos de estiaje.
De acuerdo con el Viceministerio de Minas, la mina Cascabel requeriría alrededor de 150 megavatios (MW) para su operación, mientras que Mirador Norte elevaría la demanda total del complejo Mirador hasta aproximadamente 180 MW.
Las autoridades sostienen que los contratos deben establecer de forma explícita la obligación de autogeneración por parte de las empresas concesionarias, con el fin de evitar una mayor presión sobre el sistema eléctrico nacional.
En el caso de Cascabel, además de los temas energéticos, el Gobierno analiza ajustes relacionados con áreas de protección ambiental, relaciones comunitarias y la duración del contrato de explotación. El acuerdo vigente fue suscrito en 2024 con una vigencia de 33 años, aunque las estimaciones de la empresa proyectan una vida útil mucho mayor para el yacimiento.
La renegociación también podría afectar los cronogramas previstos para el inicio de operaciones de los proyectos. Mirador Norte ya registra retrasos respecto a las proyecciones iniciales, mientras que Cascabel había planteado comenzar una fase temprana de producción hacia 2028.
Tanto Cascabel como Mirador Norte son considerados estratégicos para la expansión de la minería de cobre en Ecuador, actividad que se ha consolidado en los últimos años como uno de los principales rubros de exportación no petrolera del país.
Las negociaciones entre el Estado y las compañías continúan sin que hasta el momento se hayan anunciado acuerdos definitivos sobre las nuevas condiciones contractuales.
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