Es una historia de los primeros años de la conquista del Perú. Abandonados en la isla del Gallo, un peñasco rocoso frente a las costas de la actual Colombia, los españoles comandados por Francisco Pizarro debieron tomar una crucial decisión. Volver a Panamá, derrotados por los indígenas y la naturaleza indómita del Nuevo Mundo, o seguir su campaña tras el oro de los incas. El conquistador sacó su espada y trazó una línea en la playa. Invitó a sus hombres a seguirle: solo doce españoles se sumaron a la travesía. Desde entonces fueron conocidos como los Trece de la Fama.
El correísmo, en cambio, también tiene sus trece famosos. Los altos jerarcas de la autodenominada Revolución Ciudadana, que, como otros regímenes autoritarios, se creía diseñada para sobrevivir por siglos. Contra por lo menos trece de ellos se han iniciado procesos legales. Para los correístas, se trata del uso abusivo del aparato judicial por parte de sus enemigos políticos, la maniobra conocida como lawfare, o la judicialización de la política, una práctica común en América Latina y también en el Ecuador, antes, durante y después, de la "revolución" correísta. Para sus críticos, en cambio, se trata de un legítimo afán de justicia, ante los actos de corrupción cometidos por los correístas durante la década en que gobernaron en ejercicio de plenos poderes, en una suerte de "dictadura perfecta".
Este es el detalle de los procesados del poscorreísmo y su estado actual.
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