Lima- Una investigación de PerúCheck concluyó que el Estado peruano enfrenta limitaciones para identificar y controlar la exportación de minerales críticos que acompañan a los concentrados de cobre, zinc y plomo, un escenario que, según especialistas, reduce la capacidad del país para aprovechar recursos estratégicos vinculados a la transición energética y la industria tecnológica.
El estudio, basado en un informe elaborado por la organización CooperAcción, sostiene que elementos como el telurio, galio, indio, germanio, vanadio y cobalto suelen exportarse como subproductos de minerales tradicionales y, en muchos casos, son clasificados comercialmente como impurezas o mermas.
Estos minerales son considerados estratégicos por su uso en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos, paneles solares, semiconductores, fibra óptica y otras tecnologías de alta demanda a nivel mundial.
Según la investigación, la tecnología utilizada por las empresas mineras permite identificar más de 29 elementos metálicos presentes en los concentrados. Sin embargo, las estadísticas oficiales del Ministerio de Energía y Minas de Perú solo registran doce minerales, por lo que una parte importante de los elementos contenidos en las exportaciones no forma parte del seguimiento oficial.
CooperAcción atribuye esta situación a limitaciones normativas e institucionales, así como a la falta de infraestructura especializada para analizar todos los componentes presentes en los concentrados minerales.
Aunque la legislación peruana establece que los recursos naturales son patrimonio del Estado, especialistas consultados por PerúCheck explican que, una vez extraído el mineral, el concesionario adquiere la propiedad del recurso y puede comercializarlo conforme a la normativa vigente.
La investigación también señala que Perú aún no cuenta con explotaciones comerciales de tierras raras. No obstante, recuerda que en 2025 el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) reportó concentraciones significativas de estos elementos en el distrito de San Ramón, en la región Junín, un hallazgo que abrió nuevas expectativas sobre el potencial geológico del país.
Para los especialistas, el principal desafío no se limita a la exploración de estos recursos, sino al desarrollo de capacidades industriales que permitan recuperar y procesar minerales críticos antes de su exportación, una actividad dominada actualmente por un reducido grupo de países con infraestructura metalúrgica especializada.