Medio Ambiente

Alerta en el Yasuní: tala ilegal amenaza el territorio de pueblos indígenas en aislamiento

05/06/2017 Mongabay - Daniela Aguilar

Mongabay Latam tuvo acceso a un informe elaborado por tres instituciones ambientales y de pueblos indígenas que advierte que desde fines de 2015, poblaciones que habitan en el Parque Nacional Yasuní denuncian la presencia de traficantes peruanos de madera y carne de monte en la Amazonía Ecuatoriana

Tala ilegal selectiva de especies como el cedro y el chuncho en la zona intangible. Foto: Edu León.

Tala ilegal selectiva de especies como el cedro y el chuncho en la zona intangible. Foto: Edu León.

En lo más profundo de la Amazonía ecuatoriana, justo en el borde de la frontera con Perú, comunidades indígenas vienen denunciando una embestida descontrolada de tala y caza ilegal por parte de traficantes, que aseguran son peruanos y que penetran en su territorio por el río Curaray, provincia de Pastaza en Ecuador.  El problema está por alcanzar magnitudes de tragedia, según coinciden ecologistas consultados por Mongabay Latam. No solo por la destrucción del frágil ecosistema de la zona —una de los más biodiversos del mundo—, sino porque el blanco de la extracción ilícita de madera y carne de monte se encuentra en el Parque Nacional Yasuní y dentro de la Zona Intangible Tagaeri-Taromenane, hogar de los Pueblos Indígenas en Aislamiento. Esto, pese a las medidas cautelares dictadas en 2006 por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que obligaban al Estado ecuatoriano a salvaguardar el territorio y la vida de estos habitantes.

Las denuncias de las comunidades indígenas de la zona, entre las que destacan: waoranis, kichwas y záparas, llegaron a finales de 2015 a oídos de organizaciones como Land is Life, Acción Ecológica y la Fundación Alejandro Labaka. Esta última está ubicada en Coca, capital de la provincia amazónica de Orellana, y fue creada en honor al misionero capuchino de igual nombre que dedicó su vida para proteger a los Pueblos Indígenas en Aislamiento (PIA) de los intereses petroleros y madereros que proliferaban en el territorio a finales de los 80 y que amenazaban con aniquilarlos.

José Proaño, director de Land is Life para América Latina, una red internacional para la defensa de los derechos de los pueblos indígenas, formó parte de un grupo de técnicos e indígenas de las nacionalidades denunciantes, que recorrió la Zona Intangible Tagaeri-Taromenane (ZITT) entre el 19 y 29 de mayo pasado para verificar las afectaciones y amenazas de los Pueblos Aislados. Durante el trayecto visitaron tres comunidades waoranis ubicadas dentro de la ZITT y dos comunidades kichwas sobre el río Curaray. Están principalmente sacando cedro y chuncho, pero para esto ya han abierto trochas, han puesto cables, poleas para poder sacar las trozas de madera que están en la selva hasta las bocanas de los ríos”, aseguró en diálogo con Mongabay Latam. Proaño aseguró que todo indica que son traficantes peruanos por testimonios de las comunidades visitadas. Añadió que la situación está fuera de control y que “los madereros están subiendo por el río Curaray de forma descarada”. Una situación que difícilmente se habría dado años atrás, cuando era efectiva la vigilancia de militares ecuatorianos, que mantenían una importante presencia en dos puntos de control dispuestos en el afluente. “A partir del proceso de paz con Perú se ha ido desmilitarizando la frontera, lo cual es saludable, aunque los efectos han sido desastrosos”.

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