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Energía
Baldeón: Producción petrolera de Ecuador en caída estructural frente al auge regional
La desinversión y la crisis institucional en el sector hidrocarburífero amenazan la caja fiscal y la estabilidad de la dolarización
Las proyecciones sitúan la extracción nacional en apenas 370.000 barriles diarios para el cierre de la década / Foto: Captura de pantalla
Ecuador se encamina a una reducción drástica de su producción petrolera, alejándose de la tendencia de expansión de sus vecinos. Mientras Brasil y Venezuela proyectan crecimientos hacia 2030, el país arriesga perder otros 70.000 barriles diarios, profundizando un declive que ya suma una caída del 33 % en la última década.
Las proyecciones sitúan la extracción nacional en apenas 370.000 barriles diarios para el cierre de la década. Este retroceso ya golpea las cuentas públicas: en 2025, las exportaciones cayeron un 19 %, lo que significó dejar de percibir más de 1.400 millones de dólares.
El panorama operativo es crítico. Petroecuador cerró el año con resultados negativos, mientras que el crudo Napo sufre descuentos de hasta 16,5 dólares por barril, el castigo más alto en casi veinte años.
Para el consultor Nelson Baldeón, el problema es una acumulación de fallas: falta de inversión, alta rotación de autoridades y una infraestructura obsoleta. Según Baldeón, Ecuador está desaprovechando el actual ciclo de precios favorables por no tener una política energética de largo plazo.
El modelo actual es financieramente insostenible. El país exporta crudo con descuento e importa derivados a precio internacional, una dinámica que obliga a entregar tres barriles de petróleo para pagar solo uno de diésel. Con una capacidad de refinación limitada, la dependencia externa asfixia el presupuesto destinado a seguridad y educación.
La caída de la inversión es el dato más revelador. Entre enero y octubre de 2025, los recursos para exploración y producción se desplomaron un 84 %. Sin capital externo ni tecnología, la tendencia es irreversible.
Baldeón advierte que, de no atraer operadores internacionales con seguridad jurídica, la producción podría caer por debajo de los 200.000 barriles diarios. Esto no solo comprometería la sostenibilidad fiscal, sino que pondría en riesgo el sistema de dolarización al limitar el ingreso de divisas al país.
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