lunes, 14 de septiembre de 2026
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Colombia cierra tres diálogos de paz impulsados por Gustavo Petro

El Gobierno de Abelardo de la Espriella argumenta que los grupos armados no demostraron una voluntad verificable de abandonar la violencia

El cierre de estas mesas profundiza el cambio frente a la política de “paz total” impulsada por Petro/ Foto: cortesía

El Gobierno de Abelardo de la Espriella formalizó el cierre de tres procesos de diálogo con grupos armados que habían sido abiertos durante la administración del expresidente Gustavo Petro, en un nuevo giro de la política de seguridad y paz de Colombia.

La decisión quedó establecida mediante nueve resoluciones expedidas el 28 de agosto. Los documentos revocan los nombramientos de representantes del Gobierno y retiran el reconocimiento de los delegados de las organizaciones armadas que participaban en las conversaciones.

Los procesos afectados corresponden al Estado Mayor de Bloques y Frentes (EMBF), relacionado con la estructura de alias ‘Calarcá’; la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), vinculada a los denominados Comandos de la Frontera; y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN).

El Gobierno cuestiona los resultados

De la Espriella justificó la decisión al señalar que las organizaciones no demostraron una voluntad “real y verificable” de alcanzar la paz, reincorporarse a la vida civil o someterse a la justicia.

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La Consejería Comisionada de Paz había señalado días antes que la política del nuevo Gobierno estará basada en justicia, verdad, legalidad y seguridad, y que cualquier proceso hacia la legalidad deberá estar respaldado por hechos verificables.

El cierre de estas mesas profundiza el cambio frente a la política de “paz total” impulsada por Petro, que buscó negociar simultáneamente con distintas organizaciones armadas y criminales.

Un giro hacia seguridad y sometimiento

La nueva administración ya había anunciado que no mantendría el esquema de negociación utilizado por el Gobierno anterior. Durante su posesión, De la Espriella sostuvo que los diálogos con los grupos armados habían llegado a un punto de agotamiento y planteó una estrategia centrada en seguridad y sometimiento a la justicia.

El cierre de las tres mesas no significa que todos los procesos heredados de Petro hayan tenido el mismo desenlace. Algunos mecanismos de desmovilización y reincorporación continúan abiertos, mientras el Gobierno define cómo serán tratados sus participantes bajo la nueva política.

Con esta decisión, Colombia avanza hacia un modelo en el que el diálogo deja de ser el principal instrumento frente a los grupos armados y gana peso la exigencia de sometimiento a la justicia, marcando una de las primeras rupturas formales del nuevo Gobierno con la estrategia de seguridad de Petro.