Energía

¿Cómo se mide la Luz?

15/09/2020 - Francisco Espín, analista técnico del IIGE

El ser humano desarrolla la mayoría de sus actividades empleando el sistema visual. Para cuantificar esta iluminación desde la era industrial se intentó representar el brillo de la flama o ‘candela’ a través de una magnitud que sea un estándar.

El ser humano desarrolla la mayoría de sus actividades empleando el sistema visual. Foto:

El ser humano desarrolla la mayoría de sus actividades empleando el sistema visual. Foto:

El ser humano desarrolla la mayoría de sus actividades empleando el sistema visual. Para cuantificar esta iluminación desde la era industrial se intentó representar el brillo de la flama o ‘candela’ a través de una magnitud que sea un estándar.

El Sistema Internacional (SI) en 1948 consideró a la intensidad luminosa como una de sus siete magnitudes fundamentales, su unidad es la candela (cd) y es la única definida mediante la interacción directa del ser humano con su sensibilidad a la luz. Sin embargo, es la que tiene mayor incertidumbre para su medición.

Para llegar a definir un patrón de medida, se pasó por distintos intentos de estandarización, debido a los materiales con los que se contaba para la iluminación artificial. Así, la mecha, como el combustible empleado para la producción de la llama y, cada nación ideó sus propias formas de especificar su brillo.

Para proponer una llama normalizada, en un inicio se empleó esperma de ballena, ya que su luz emitida era más blanquecina en comparación con otros combustibles de la época, como la cera de abeja.

Posteriormente, la lámpara Hefner fue empleada como elemento para producir la intensidad luminosa, con su mecha y tamaño detallados, se comprobó que no era práctico ya que existían diferencias significativas.

El invento de la lámpara incandescente acarreó el intento de establecer patrones de filamento de carbono que podían ser calibrados contra la lámpara Hefner. Con la primera redefinición de la candela se propuso otro tipo de calibración, pero resultó tener problemas de estabilización.

La industrialización de iluminación artificial a inicios del siglo XX demandó patrones de intensidad luminosa adecuados. Para ello, se agregaron elementos como el tungsteno a las bombillas incandescentes y mejoró su vida útil y estabilización del flujo luminoso.

Actualmente, muchos laboratorios tienen patrones de intensidad empleando lámparas incandescentes. Sin embargo, existen esfuerzos para migrar hacia tecnología LED.

También, con el desarrollo de la electrónica, se tiene sensores de mejores prestaciones. Lo que posibilitará basarse en el conteo y emisión de fotones, con lo cual se podría redefinir la candela a niveles cuánticos, lo que mejoraría potencialmente su precisión de medición.

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