Política
Cruce de declaraciones entre Noboa y Petro escala por caso Jorge Glas
Petro respondió insistiendo en que Glas es ciudadano colombiano, condición que le fue otorgada en 2025
Desde Colombia, Petro respondió insistiendo en que Glas es ciudadano colombiano, condición que le fue otorgada en 2025 / Foto: cortesía
Las diferencias entre los presidentes de Ecuador y Colombia volvieron a intensificarse tras un nuevo intercambio de declaraciones sobre la situación del exvicepresidente Jorge Glas, actualmente en prisión.
El presidente ecuatoriano Daniel Noboa rechazó los pronunciamientos de su homólogo colombiano Gustavo Petro, quien reiteró que Glas es un “preso político” y solicitó su liberación o traslado. Noboa calificó estas afirmaciones como una injerencia externa y advirtió que constituyen una vulneración al principio de no intervención en asuntos internos.
Desde Colombia, Petro respondió insistiendo en que Glas es ciudadano colombiano, condición que, según ha sostenido previamente, le fue otorgada en 2025, y expresó preocupación por su estado de salud en prisión. Además, pidió la intervención de organismos internacionales de derechos humanos para verificar sus condiciones de detención.
El exvicepresidente cumple condenas por delitos como cohecho, asociación ilícita y peculado, y permanece recluido en la Cárcel del Encuentro, en la provincia de Santa Elena. Su defensa ha presentado recursos legales, como un habeas corpus, argumentando presuntas deficiencias en su atención médica y condiciones de reclusión.
El intercambio entre ambos mandatarios se produce en un contexto de relaciones ya deterioradas. Las tensiones se arrastran desde 2024, tras la captura de Glas en la embajada de México en Quito, episodio que generó cuestionamientos internacionales y marcó un quiebre en el vínculo entre ambos gobiernos.
A este escenario se suma una disputa comercial vigente. Ecuador impuso aranceles a productos colombianos a inicios de 2026, medida que fue respondida con restricciones desde Colombia, afectando exportaciones clave como arroz y banano.
El caso Glas se ha convertido así en un nuevo foco de fricción diplomática, en medio de una relación bilateral marcada por desacuerdos políticos, comerciales y jurídicos.
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