Internacional
Cuatro años de guerra en Ucrania un conflicto sin salida clara y con impacto global
Más de 15.000 civiles han muerto y más de 41.000 han resultado heridos en territorio ucraniano
Estimaciones de centros de análisis estratégico sitúan el total de soldados muertos, heridos o desaparecidos en cerca de dos millones desde 2022 / Foto: cortesía Volodímir Zelenski
El 24 de febrero de 2026 se cumplieron cuatro años desde que Rusia lanzó la invasión a gran escala contra Ucrania, una ofensiva ordenada por Vladimir Putin que transformó un conflicto regional iniciado en 2014 en la mayor guerra en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
La operación comenzó tras el reconocimiento por parte de Moscú de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, y después de meses de concentración militar en la frontera ucraniana. Desde entonces, el enfrentamiento ha evolucionado hacia una guerra de desgaste con más de 1.200 kilómetros de frente activo.
Cuatro años después, Rusia controla cerca del 20% del territorio ucraniano, incluida Crimea, anexionada en 2014, y amplias zonas de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporizhia. Sin embargo, las líneas de combate permanecen inestables y los avances territoriales han sido limitados y costosos para ambos bandos.
Las cifras humanas son contundentes. Estimaciones de centros de análisis estratégico sitúan el total de soldados muertos, heridos o desaparecidos en cerca de dos millones desde 2022. Diversos estudios publicados en 2025 calculan que las bajas rusas superarían el millón, mientras que Ucrania habría registrado alrededor de 400.000 bajas totales.
El impacto civil también es profundo. Más de 15.000 civiles han muerto y más de 41.000 han resultado heridos en territorio ucraniano, en muchos casos por minas y explosivos sin detonar. Además, la guerra ha provocado el mayor desplazamiento en Europa en décadas: más de 3,7 millones de personas permanecen desplazadas dentro del país y más de cinco millones han buscado refugio en el exterior.
En el plano económico, Ucrania enfrenta daños masivos en infraestructura y una fuerte dependencia de ayuda internacional. Paralelamente, las sanciones occidentales han presionado sectores estratégicos de la economía rusa.
Las negociaciones de paz no han logrado avances sustanciales y el conflicto continúa activo, sin un horizonte claro de resolución política o militar.
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