Energía

Desalojo de comunidad shuar aviva resistencia indígena contra la minería

13/10/2016 La Historia

Foto: La Historia

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El desalojo de la comunidad shuar de Nankints, en la provincia amazónica de Morona Santiago, y el reinicio de actividades de exploración avanzada en la que sería la segunda mina de cobre más grande del mundo son dos hechos que están conectados. El primero ocurrió la mañana del 11 de agosto pasado en medio de un ingente operativo militar y policial que movilizó a 2 000 efectivos a la pequeña parroquia de Santiago dePanantza, perteneciente al cantón San Juan Bosco. Un número que podría sonar desproporcionado si se toma en cuenta que el objetivo del desalojo eran ocho familias y un total de 32 personas en un sector considerado por los afectados y organizaciones indígenas locales y nacionales como parte de la circunscripción territorial Shuar – Arutam. Pero el Ministerio del Interior justificó la intervención ante una resolución judicial requerida por la empresa de capital chino Explorcobres S.A. (EXSA), que reclamaba como suyas las 80 hectáreas en disputa. Un episodio más que deja entrever el clima de tensión en que viven las comunidades shuar y campesinas de la Cordillera del Cóndor ante el avance certero de la minería a gran escala.

Se trata del proyecto Panantza-San Carlos, que cuenta con una área concesionada de 41.769 hectáreas, una vigencia aproximada de 25 años y que se desarrollará a cielo abierto. Según recogieron varios medios locales a finales de 2011, el presidente Rafael Correa aseveró que estudios demostraban que la segunda mina de cobre más grande del mundo estaba en la provincia de Morona Santiago, específicamente en el proyecto en mención. Además, el entonces exviceministro de Minas, Federico Uquillas, añadió que habrían reservas por 14.000 millones de libras de cobre. Pero recientemente, el ministro de Minas, Javier Córdova, sostuvo en una entrevista televisiva que por la suspensión del proyecto en el año 2006 solo se puede hablar de estimaciones. Córdova dijo que la Policía obligó a desalojar a quienes habían invadido la zona y que ahora el proyecto otorga trabajo a la gente del sector. Destacó que la empresa china ya ha empleado a 30 personas y que seguirá contratando. Pero el establecimiento de la comunidad de Nankints hace 10 años no fue un hecho aislado, sino, una de las acciones que ejecutó un frente conformado por indígenas shuar y campesinos para sacar a la empresa de su territorio y ratificar a la agricultura y ganadería como medio de subsistencia. Entre otras cosas, desalojaron a los campamentos mineros Rosa de Oro y Curigen del cantón San Juan Bosco. Además, hubo protestas en contra de la transnacional y un grupo de concejales declaró al cantón “libre de minería”.

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