Seguridad y Fronteras

Ecuador: autopista de la cocaína hacia Estados Unidos y Europa

01/11/2019 Insight Crime - James Bargent

Ecuador es un país que llama poco la atención. Su tasa de homicidios es baja y no hay carteles de la droga como los que han dominado la criminalidad de México y Colombia. Sin embargo, Ecuador es una de las superautopistas de la cocaína del mundo. Es tal como le gusta el narcotráfico internacional: poco ruido y bajo perfil.

Más de un tercio de la creciente producción de cocaína en Colombia llega actualmente a Ecuador, según fuentes antinarcóticos ecuatorianas. La droga sale de los puertos, las costas y los aeropuertos del país, y de allí se envía a todo el mundo, con destino a Estados Unidos, Europa e incluso Asia y Oceanía.

Detrás de este comercio hay un complejo y fluido inframundo conformado por grupos especializados y subcontratistas que son coordinados por los operadores de poderosas organizaciones transnacionales de narcotráfico y protegidos por redes de corrupción que penetran profundamente en el Estado.

*Este artículo hace parte de una investigación de InSight Crime sobre cómo Ecuador se convirtió en uno de los principales puntos de despacho del comercio mundial de cocaína.

Un eslabón clave en la cadena de suministro

El papel de Ecuador en el tráfico de drogas se remonta a la década de los ochenta, cuando era una ruta de tránsito para la base de coca peruana que se traficaba a Colombia, y contaba con redes de tráfico de precursores químicos que abastecían a los laboratorios colombianos que procesaban esa base hasta convertirla en cocaína.

Sin embargo, no fue hasta principios del nuevo siglo cuando el tranquilo vecino de Colombia surgió como un importante eslabón en la cadena transnacional de suministro de cocaína. Todo comenzó con la dolarización de la economía, como resultado de la crisis económica y política del año 2000, que inmediatamente convirtió a Ecuador en el sueño de cualquier blanqueador de dinero: un país en la frontera con el mayor productor de cocaína del mundo y que utiliza la moneda del mayor mercado de cocaína del mundo.

Por la misma época, un ataque militar y la masiva fumigación aérea de cultivos de coca en Colombia forzaron a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y a los cultivadores de coca hacia la frontera con Ecuador. Las FARC establecieron el control sobre la producción de cocaína en la región y comenzaron a abastecer a los traficantes del Cartel del Norte del Valle, quienes abrieron rutas de entrada y salida de Ecuador. Los mexicanos no tardaron en querer entrar en el juego, y el líder del Cartel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, ordenó a sus hombres establecer sus propias redes en el país.

La convergencia de estas fuerzas del hampa en Ecuador coincidió con un momento crucial en la historia política y criminal del país: las elecciones presidenciales de 2006, que llevaron a Rafael Correa al poder.

La administración Correa resultó ser paradójica. El mandatario logró una fuerte disminución de la violencia y niveles récord de incautaciones de drogas, a la vez que alcanzó un momento de estabilidad política sin precedentes. Pero su gobierno estuvo plagado de escándalos de narcotráfico, y su autoritario estilo debilitó la capacidad del Estado ecuatoriano y de la sociedad civil para oponerse al narcotráfico.

Una de las primeras medidas de Correa como presidente consistió en poner fin a la operación de la base naval estadounidense en Manta —una promesa electoral hecha a las FARC a cambio de financiamiento de campaña, según comunicaciones obtenidas de la guerrilla, aunque Correa niega cualquier conocimiento del tema—. Esta decisión creó un enorme punto ciego en las aguas y cielos de Ecuador, que pronto se llenaron de barcos y aviones cargados de drogas.

Leer más aquí

Fuente Original

Comunícate con El Oriente a través de WhatsApp

Conviértete en reportero. Envíanos tú material al 099 095 8731 (No recibimos llamadas)

Envianos tu Mensaje

VIDEOS | MENSAJES | FOTOS | NOTAS DE VOZ