Economía
Ecuador emerge como una de las residencias por inversión más baratas del mundo
Al vincular la residencia a activos dentro del país, las autoridades intentan asegurar que el capital extranjero tenga un impacto real en la economía
Uno de los elementos que diferencia al programa ecuatoriano es que el país utiliza el dólar estadounidense como moneda oficial / Foto: cortesía GAD Cuenca
Quito- Por el precio aproximado de un automóvil de gama media en ciudades como Nueva York o Londres, un inversionista extranjero puede acceder a residencia en Ecuador y a una eventual ruta hacia la ciudadanía.
El programa de visa de inversionista del país establece un requisito mínimo de inversión equivalente a 100 veces el salario básico mensual. Con el salario vigente en 2026, ese umbral se sitúa en aproximadamente 48.200 dólares, una cifra considerablemente menor que la de muchos programas similares en Europa o el Caribe.
El esquema permite cumplir el requisito mediante tres vías principales: un depósito a plazo en una institución financiera ecuatoriana, la compra de bienes raíces o la adquisición de participación accionaria en una empresa local. En todos los casos, la inversión debe mantenerse durante el período inicial de residencia.
La visa otorga primero residencia temporal por dos años. Tras ese período, el inversionista puede solicitar residencia permanente, y después de aproximadamente cuatro años en total surge la posibilidad de solicitar la ciudadanía ecuatoriana, siempre que se cumplan requisitos como conocimiento básico del idioma español y la aprobación de un examen de civismo.
Uno de los elementos que diferencia al programa ecuatoriano es que el país utiliza el dólar estadounidense como moneda oficial, lo que elimina el riesgo cambiario para los inversionistas extranjeros. Esta característica, combinada con un costo de entrada relativamente bajo, ha comenzado a posicionar a Ecuador como una alternativa dentro del mercado global de programas de residencia por inversión.
En los últimos años, varios países han utilizado este tipo de programas para atraer capital extranjero, estimular el mercado inmobiliario y captar profesionales internacionales o trabajadores remotos. Sin embargo, muchos de los llamados “golden visas” en Europa requieren inversiones de cientos de miles o incluso millones de dólares.
Frente a ese panorama, el umbral ecuatoriano resulta particularmente competitivo. Además del costo de entrada, el programa permite inversiones pasivas, lo que significa que el inversionista no está obligado a operar un negocio ni a generar un número específico de empleos.
El gobierno busca así atraer capital relativamente estable hacia el sistema financiero, el mercado inmobiliario y las empresas locales. Al vincular la residencia a activos dentro del país, las autoridades intentan asegurar que el capital extranjero tenga un impacto real en la economía.
El programa también puede generar efectos indirectos. Nuevos residentes —incluso si pasan solo parte del año en el país— tienden a gastar en vivienda, servicios, educación y turismo, lo que puede beneficiar a sectores locales.
Aunque este tipo de iniciativas rara vez transforman una economía por sí solas, sí pueden convertirse en una fuente adicional de inversión extranjera y posicionar al país dentro del creciente mercado global de movilidad internacional para inversionistas.
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