Quito- Hay semanas en las que las noticias parecen no tener relación entre sí hasta que se las mira juntas. Esta fue una de ellas.
En El Oriente hablamos esta semana de una futura gran mina de oro en El Oro, de una producción petrolera que todavía no alcanza las metas planteadas, del intento de Venezuela por recuperar su industria petrolera y de movimientos de Perú y Colombia para facilitar nuevas inversiones.
El denominador común es la competencia por capital, producción y mercados
Ecuador tiene razones para ser optimista. El proyecto Los Cangrejos, en El Oro estima una producción promedio de 565.000 onzas de oro anuales y unos 2.000 empleos directos. Si cumple su cronograma, comenzaría a producir alrededor de 2030.
Es una cifra importante, pero también es una oportunidad que todavía está en el futuro. La construcción no ha comenzado y el proyecto continúa con permisos y trámites. Es decir, el desafío no consiste únicamente en tener recursos minerales: consiste en conseguir que esos recursos se transformen efectivamente en inversión, producción, empleo y exportaciones.
Ahí aparece la comparación regional.
Esta semana Colombia informó la derogatoria de 10 resoluciones que delimitaban Distritos Mineros Especiales. El Gobierno de ese país sostiene que busca eliminar restricciones y recuperar inversión y exploración. Las cifras que acompañaron la decisión son contundentes: según el sector, la inversión extranjera directa en minería pasó de USD 1.508 millones a USD 178 millones entre los períodos señalados por las autoridades colombianas.
Perú, por su parte, está haciendo algo diferente pero con el mismo objetivo: reducir tiempos y mejorar las condiciones para invertir.
El Ministerio de Energía y Minas trabaja con el Banco Mundial en una Ventanilla Única Digital para simplificar procedimientos relacionados con proyectos mineros. El programa cuenta con USD 200 millones de financiamiento y también contempla acciones para fortalecer la formalización de la pequeña minería.
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Y los resultados económicos explican por qué la minería sigue siendo estratégica para ese país. Perú recaudó el equivalente a unos USD 6.700 millones por actividades mineras durante el primer semestre de 2026, un incremento de 80,1 % frente al mismo período de 2025.
Al mismo tiempo, el Gobierno peruano ha pedido facultades legislativas para modificar normas relacionadas con minería, hidrocarburos, electricidad, ambiente y recursos naturales, con el argumento de agilizar procedimientos e inversiones.
No significa que Perú o Colombia tengan resueltos sus problemas. Tampoco que Ecuador deba copiar sus modelos. Pero sí muestra algo que no deberíamos perder de vista: los países compiten por inversión y las reglas forman parte de esa competencia.
En petróleo, la señal para Ecuador tampoco es sencilla
Petroecuador produjo 365.704 barriles diarios en agosto, por debajo de la meta de 370.000. Entre enero y agosto, el promedio estatal fue de 363.371 barriles diarios. Aunque esto representa un aumento frente a 2025, el dato también muestra que Ecuador todavía está por debajo de los niveles alcanzados años atrás.
Y mientras Ecuador intenta recuperar producción, Venezuela busca volver al mercado con mayor fuerza. Su objetivo de superar los dos millones de barriles diarios requerirá inversiones importantes y una recuperación de infraestructura deteriorada. No es un cambio que vaya a producirse de la noche a la mañana, pero sí puede modificar el escenario competitivo en el mediano plazo.
Por eso, quizá la pregunta más importante que dejan las noticias de esta semana no es cuánto oro puede producir Cangrejos ni cuántos barriles puede recuperar Petroecuador.
La pregunta es otra: ¿qué está haciendo Ecuador hoy para asegurarse de que el capital que necesitará mañana elija quedarse aquí?
Los recursos están. Cangrejos es una muestra. También lo son los nuevos objetivos de exploración minera y el potencial petrolero todavía existente.
Pero tener recursos naturales no garantiza inversiones. Se necesitan reglas previsibles, permisos que no se conviertan en procesos interminables, seguridad jurídica, infraestructura, energía disponible y una relación más madura entre Estado, empresas y territorios.
La competencia regional no se detendrá mientras Ecuador decide cómo avanzar.
Y quizá esa sea la principal lectura de esta semana: el potencial de Ecuador es grande, pero el potencial por sí solo no compite.