Nacionales
Ecuador refuerza su flota naval con buque surcoreano para la lucha antidrogas
El buque “3001” ha sido transformado por HD Hyundai Heavy Industries en una plataforma de defensa de última generación
La embarcación, que actualmente realiza pruebas de navegación en California, tiene previsto incorporarse a la flota ecuatoriana en las próximas semanas / Foto: cortesía
En un movimiento clave para recuperar el control de las rutas marítimas, el Ministerio de Defensa Nacional anunció el despliegue del BAE Jambelí, un buque de guerra multipropósito construido y modernizado en Corea del Sur.
La embarcación, que actualmente realiza pruebas de navegación en San Diego, California, tiene previsto incorporarse a la flota ecuatoriana en las próximas semanas para integrarse directamente a las operaciones de seguridad interna.
El BAE Jambelí no es una unidad convencional, pues se trata de un antiguo patrullero de 3.000 toneladas de la Guardia Costera coreana que fue sometido a una reconstrucción total por la empresa HD Hyundai Heavy Industries. El astillero integró sistemas de navegación digital de última generación y equipos de comunicación específicos para las necesidades operativas de la Armada del Ecuador.
Para enfrentar a las mafias transnacionales, el buque cuenta con una ventaja operativa crítica basada en tres lanchas interceptoras de alta velocidad y una plataforma optimizada para el despegue y aterrizaje de helicópteros medianos. Estas capacidades permiten que la nave no solo realice labores de vigilancia, sino que ejecute capturas en tiempo real y mantenga presencia en mar abierto hasta por 40 días consecutivos sin necesidad de tocar puerto.
La llegada de esta unidad se produce en el momento más álgido del conflicto interno declarado por el Gobierno de Daniel Noboa. Con una ubicación geográfica estratégica pero vulnerable ante el narcotráfico, el país busca frenar la escalada de violencia derivada de las disputas territoriales entre grupos criminales.
Fuentes oficiales del Ministerio de Defensa destacaron que esta adquisición no solo refuerza la soberanía, sino que envía un mensaje disuasivo contundente a las organizaciones delictivas. Al respecto, la cartera de Estado señaló que el país se encuentra hoy más fuerte y mejor armado, calificando al buque como un punto de inflexión para la protección nacional.
Más allá de su rol en la guerra contra las drogas, el diseño de la nave permite una versatilidad estratégica que será aprovechada en el transporte de tropas, misiones de búsqueda y rescate, y la vigilancia contra la pesca ilegal, apostando por el control total de las aguas jurisdiccionales para asfixiar las finanzas del crimen organizado.
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