lunes, 14 de septiembre de 2026
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El Niño 2026-2027 pone a prueba a Colombia, Ecuador y Perú

Los tres países enfrentan riesgos distintos para el agua, la agricultura, la infraestructura, la energía y la seguridad alimentaria

La NOAA elevó a más de 90 % la probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026 / Foto: cortesía Ejército Ecuatoriano

Quito- El fenómeno de El Niño 2026-2027 gana fuerza y coloca a Colombia, Ecuador y Perú ante un nuevo escenario de riesgo climático. Las proyecciones internacionales apuntan a un episodio de gran intensidad, mientras los gobiernos de la región preparan medidas para reducir sus posibles efectos.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) elevó a más de 90 % la probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026. También existe una probabilidad de 69 % de que el episodio alcance niveles históricos.

Sin embargo, el impacto no será uniforme. La ubicación geográfica y las condiciones climáticas de cada país determinarán los principales riesgos.

Ecuador: lluvias, infraestructura y producción

En Ecuador, uno de los principales focos de atención está en la Costa, donde El Niño suele aumentar la probabilidad de precipitaciones intensas. Las condiciones más húmedas previstas para sectores costeros del Pacífico pueden incrementar el riesgo de inundaciones, deslizamientos y daños en infraestructura.

El desafío incluye proteger carreteras, puentes, sistemas de agua y zonas productivas, además de anticipar posibles impactos sobre la agricultura y la pesca.

Para Ecuador, la experiencia de los eventos de 1982-1983, 1997-1998 y 2023 vuelve especialmente relevante la capacidad de ejecutar obras de prevención antes de que aumenten las lluvias.

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Perú: dos riesgos en un mismo escenario

Perú enfrenta un escenario particularmente complejo. El país se prepara tanto para lluvias intensas e inundaciones en la costa como para posibles condiciones de sequía en otras regiones.

Las autoridades ya han declarado emergencias en cientos de municipios ante riesgos asociados al fenómeno y han reforzado las acciones de prevención. Además, el Senamhi mantiene el seguimiento de las condiciones de El Niño y de sus posibles efectos durante los próximos meses.

La agricultura, la infraestructura vial, los sistemas de abastecimiento de agua y las poblaciones ubicadas en zonas expuestas a inundaciones y deslizamientos concentran parte importante del riesgo.

El sector pesquero también enfrenta un desafío. El calentamiento del Pacífico puede alterar la distribución de especies marinas y reducir la productividad de determinadas pesquerías.

Colombia: agua y generación eléctrica bajo presión

En Colombia, el comportamiento puede ser diferente al de la costa ecuatoriana y peruana. El Niño suele favorecer condiciones más secas y cálidas en distintas zonas del país, elevando la presión sobre los recursos hídricos.

Esto representa un riesgo para la agricultura, la ganadería y el abastecimiento de agua, pero también para el sistema eléctrico colombiano, debido al peso de la generación hidroeléctrica.

El Ideam ya identifica condiciones asociadas a El Niño en el Pacífico ecuatorial y mantiene el monitoreo de su evolución.

La posibilidad de menores precipitaciones obliga a las autoridades y empresas del sector energético a vigilar los niveles de los embalses y anticipar escenarios de menor disponibilidad de agua para generación.

Un desafío que trasciende el clima

El impacto económico de El Niño no se limita a los daños provocados por lluvias o sequías. Un evento intenso puede afectar cadenas de suministro, producción agrícola, generación eléctrica, transporte, pesca, infraestructura y precios de los alimentos.

El Banco Interamericano de Desarrollo ha advertido que América Latina y el Caribe deben utilizar las lecciones de eventos anteriores para fortalecer la prevención, mejorar los sistemas de alerta temprana y anticipar recursos antes de que ocurra una emergencia.

Para Colombia, Ecuador y Perú, el desafío será diferente en cada territorio, pero la pregunta es la misma: cuánto de la respuesta estará listo antes de que lleguen los efectos más fuertes del fenómeno.

La evolución de las condiciones del Pacífico durante los próximos meses será determinante. Por ahora, los pronósticos indican que la región deberá prepararse para un El Niño potencialmente excepcional, con impactos que podrían extenderse desde la disponibilidad de agua y los alimentos hasta la infraestructura y la energía.