Energía

El sueño sapara: cambiar la explotación petrolera por la cura del cáncer

03/08/2017 Plan V

El 25 de julio pasado, uno de los cinco ancianos que dominaba la lengua sapara falleció. Era Cesario Santi, un incansable viajero por la selva profunda de su pueblo. Su historia revive de nuevo una preocupación: la extinción de esta nacionalidad que se siente amenazada por la explotación petrolera. Para evitar esta actividad, a cambio ofrecen la cura contra el cáncer y otras enfermedades con su medicina ancestral.

Foto: Plan V

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Cuenta la historia sapara que, en el origen, el mundo era espiritual. Estaba confirmado por espíritus poderosos y débiles. Uno de ellos fue Piatsaw, que creó el mundo según sus pensamientos. Hizo el agua, el sol, el día, la noche, las plantas, el fuego, los seres humanos. Toda su obra estuvo en permanente conexión con los espíritus que lo guiaban. Él mismo tomó forma física y se convirtió en el primer hombre sapara.

Este relato consta en el libro “La cultura sapara en peligro: ¿Otro sueño es posible?”. Y es una de las historias que Cesario Santi supo contar a sus descendientes hasta el pasado 25 de julio de 2017 cuando su voz se apagó. Falleció a la edad de 100 años, según estimaciones de su familia, y con él se llevó un pedazo de uno de los patrimonios intangibles de la humanidad: la lengua sapara. Él era uno de los cinco ancianos que dominaba esta lengua. Hoy solo quedan Mukutsawa y Anamaria Santi; y Alberto y Malaco Ushigua. Tienen entre 70 y 95 años, según Manari Ushigua, presidente de la Nación Sapara del Ecuador.

Cesario Santi, de la comunidad Jandiayaku, dominaba el mundo ancestral y medicinal de su pueblo. Manari Ushigua, su sobrino, recuerda que él hablaba de los abundantes territorios de esta nacionalidad. El libro “La cultura sapara en peligro”, del que Ushigua es uno de los autores junto a Terra Mater y siete expertos y activistas más, establece que el pueblo sapara se movilizó tanto en Ecuador como en Perú por un territorio de más de 12,6 millones de hectáreas. De estas, 4,6 millones estaban en Ecuador. A finales del siglo XVII y XIX, la ‘fiebre del caucho’ atrajo a nuevos colonos a su territorio, así como enfermedades y esclavitud. Esto hizo que se redujera drásticamente su población que fue estimada en 20.000 en aquel entonces.

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