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Economía
Fin del espejismo: el cacao cae y vuelve a su piso histórico
En los principales puntos de compra del país, el quintal se paga actualmente alrededor de 100 dólares
Los costos de insumos agrícolas, transporte y mano de obra siguen elevados tras la inflación del último año / Foto: cortesía MAGP
Quito- El ciclo excepcional que elevó al cacao a precios inéditos llegó a su fin. Tras dos años de cotizaciones extraordinarias, el mercado registra un retroceso pronunciado que devuelve el valor del quintal a niveles comparables con los de 2023. La etapa de precios récord quedó atrás y el sector enfrenta un escenario mucho más ajustado.
En los principales puntos de compra del país, el quintal se paga actualmente alrededor de 100 dólares. En zonas alejadas y cantones pequeños, la cifra baja aún más, ubicándose entre 80 y 85 dólares. En el comercio minorista, el “tarro” apenas alcanza los 12 dólares. La diferencia territorial vuelve a evidenciar la debilidad de los productores con menor capacidad de negociación.
Del auge a la corrección
Entre 2024 y 2025, el cacao vivió un alza explosiva impulsada por problemas de abastecimiento en África Occidental, especialmente en Costa de Marfil y Ghana, dos de los mayores productores mundiales. Esa escasez llevó las cotizaciones internacionales a máximos históricos.
Sin embargo, la recuperación de la oferta africana y el ajuste en los mercados de futuros, con operaciones clave en Nueva York y Londres, provocaron una corrección que hoy se refleja en el precio interno ecuatoriano.
Lo ocurrido confirma que el incremento previo no respondía a una transformación estructural del mercado, sino a una distorsión temporal por déficit de producción.
Impacto directo en el campo
El problema no es únicamente el descenso, sino el contexto en el que se produce. Los costos de insumos agrícolas, transporte y mano de obra siguen elevados tras la inflación del último año. Con precios que regresan a su rango histórico, el margen de ganancia se estrecha de forma significativa.
Para los pequeños productores, la reducción de hasta 20 dólares por quintal entre zonas rurales y centros urbanos puede representar la diferencia entre cubrir costos o trabajar a pérdida. La dependencia de intermediarios y la falta de infraestructura de acopio y secado profundizan la vulnerabilidad.
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