Minería en Ecuador

Energía

La estabilidad química, la clave en la gestión de los relaves mineros

09/07/2021 IIGE - Luis Collahuazo, Analista Técnico de Difusión Científica IIGE.

The International Council on Mining and Metals, en el año 2020, señaló que al no considerar a la estabilidad química dentro de la gestión de un depósito de relaves, se puede producir una serie de problemas asociados a la generación de lixiviados ácidos.

La estabilidad química, la clave en la gestión de los relaves mineros / Foto: IIGE

La estabilidad química, la clave en la gestión de los relaves mineros / Foto: IIGE

En la última década, el desarrollo de las actividades mineras en Ecuador se ha incrementado. De acuerdo al Ministerio de Economía y Finanzas, en el año 2018 se registró una cifra record en inversiones con respecto a la explotación de minas y canteras, con aporte de USD 742 millones, correspondiente al 53 % del monto total de Inversión Extranjera Directa, y se prevé inversiones por alrededor de USD 3.800 millones hasta el final del 2021. 

De acuerdo al Plan Nacional de Desarrollo del Sector Minero 2020-2030, se cuenta con 5 proyectos estratégicos: Fruta del Norte, Mirador, Río Blanco, Loma Larga, y San Carlos Panantza, con una inversión ejecutada entre los años 2007-2019 de USD 2.685 millones. De estos proyectos estratégicos, las minas Mirador y Fruta del Norte, se encuentran en fase de explotación y beneficio de minerales. Como resultado de estas actividades se generan una serie de residuos, los cuales a nivel internacional se los categoriza como residuos mineros masivos, debido a que son generados en grandes volúmenes y, a sus características físicas, químicas, mineralógicas, entre otras. 

Dentro de este grupo de residuos, se encuentran los relaves (colas), los cuales se definen como un desecho de los procesos de beneficio y transformación del mineral, compuesto por una fase sólida y liquida; que dependiendo de sus características físicas y químicas, deben someterse a diferentes tratamientos para su transporte y posterior disposición en depósitos o presas de relaves.  

A nivel nacional se puede citar ejemplos de depósitos de relaves, como es el caso de la mina Mirador, que, de acuerdo a los diseños, dispone de la presa de emergencia para relaves Quimi, con capacidad teórica de 9,6 millones de metros cúbicos; además, posee el depósito de relaves Tundayme, con capacidad teórica de 434 millones de metros cúbicos para almacenar relaves. Otro ejemplo es la mina Fruta del Norte, la cual dispone del depósito de relave Tailings Storage Facility (TSF), con capacidad teórica de 10,4 millones de metros cúbicos para almacenar relaves. 

Los depósitos de relaves, son obras de ingeniería, que permiten acopiar este tipo de residuos dentro de un área seleccionada, la cual debe cumplir con una serie de estudios y requisitos técnicos, con el fin de garantizar la estabilidad física y química. 

Tomando como referencia al Instructivo para la aprobación de Proyectos de Diseño Construcción, Operación y Mantenimiento de Depósitos de relaves para la Mediana y Gran Minería, publicado por el  Ministerio de Energía y Recursos Naturales No Renovables del Ecuador, en el año 2020, la estabilidad física se enmarca en la situación de seguridad estructural, que mejora la resistencia y disminuye las fuerzas desestabilizadoras que pueden afectar a un depósito de relave, para lo cual, se emplea medidas con el fin de evitar fenómenos de falla, colapso o remoción. Con respecto a la estabilidad química, indica que la interacción con el componente ambiental, no debe generar impactos que provoquen riesgos significativos para la salud de las personas o el ambiente.

De acuerdo al Servicio de Evaluación Ambiental de Chile, la estabilidad química, hace referencia a una situación de control en agua, aire y en suelo, de las características químicas que presentan los relaves contenidos en el depósito, con el fin de evitar, prevenir o eliminar, la reacción química que causa acidez, evitando el contacto entre el agua y los relaves, los cuales pueden ser generadores de lixiviados ácidos. 

The International Council on Mining and Metals, en el año 2020, señaló que al no considerar a la estabilidad química dentro de la gestión de un depósito de relaves, se puede producir una serie de problemas asociados a la generación de lixiviados ácidos, debido a que cuando estos interactúan entre los medios físicos, biológicos y sociales, generan una serie de impactos negativos; por ejemplo, los lixiviados ácidos al interactuar con el agua, altera las propiedades físico químicas, debido al incremento de metales y metaloides disueltos. Esto, genera una serie de impactos sinérgicos, afectando a los hábitats acuáticos; así como, la pérdida de fauna acuática, deteriorando la calidad de este recurso y limitando o restringiendo su uso.   

Actualmente, existe una serie de herramientas y criterios para asegurar la estabilidad química, enfocadas en la prevención, control y tratamiento. Con respecto a la prevención, se deben desarrollar antes de que se genere el lixiviado, por lo que se considera como una estrategia preventiva (proactiva), mientras que las técnicas de control y tratamiento responden a una estrategia reactiva; es decir, son una acción directa una vez producido el lixiviado. 

De acuerdo a la “Guía Metodológica para la estabilidad química de faenas en instalaciones mineras –SERNAGEOMIN”, entre las principales medidas a considerar, se pueden citar las siguientes: planificación de la explotación / minería selectiva, la cual es una medida de prevención encaminada a explotar de manera selectiva el material, estableciendo un orden de explotación y coordinando posteriormente su depósito; enmiendas alcalinas, que está considerada como una medida de control, cuyo objetivo es el manejo estratégico del material con capacidad de reacción mediante el uso de materiales o enmiendas alcalinas, con la finalidad de controlar la formación de lixiviados ácidos; desulfuración de relaves, considerado como un tratamiento, consiste en la separación selectiva mediante flotación de los sulfuros de un relave, generando por un lado un concentrado o pulpa de sulfuros de hierro y otros elementos y, por el otro, el relave cuyo contenido en pirita (FeS2) sea lo suficientemente bajo como para no ser generador del lixiviado ácido, conocido como “relave despiritizado”.

En países como Chile, que han desarrollado su industria minera y ésta se ha convertido en uno de sus principales ejes económicos, se están desarrollando este tipo de normativa técnica. Chile cuenta con el “Decreto Supremo Nº 248, Reglamento para la Aprobación de Proyectos de Diseño, Construcción, Operación y Cierre de los Depósitos de Relaves”, en este documento se establece los procedimientos para la aprobación de los proyectos de depósitos de relaves mineros, así como los requisitos de diseño, construcción, operación y cierre de los depósitos de relaves mineros y la disposición de sus obras anexas que garanticen la seguridad de las personas y de los bienes.

En Ecuador, estos retos técnicos que presenta el sector minero son abordados a través de normativas desarrolladas por el Ministro de Energía y Recursos Naturales No Renovables, como por ejemplo, el “Instructivo para la aprobación de Proyectos de Diseño, Construcción, Operación y Mantenimiento de Depósitos de Relaves para la Mediana y Gran Minería”, el cual se enmarca en garantizar la estabilidad física de los depósitos de relaves, estableciendo disposiciones y criterios técnicos para este tipo de infraestructuras, durante el diseño, construcción, operación y mantenimiento. Complementariamente se debe solicitar a las empresas mineras que presenten un programa de estabilidad química, el cual se constituya en la hoja de ruta diseñada con el fin de gestionar de manera integral el lixiviado e identificar su fuente potencial generadora, así como sus características físicas, químicas, mineralógicas, entre otras, que permitan establecer medidas preventivas o de control y tratamiento. De esta manera se establece un enfoque basado en manejar a los depósitos de relaves de una manera proporcional a los riesgos físicos y químicos que puedan plantear, con el fin de precautelar la salud y seguridad de las personas, la protección del medio ambiente y la utilización racional de los recursos naturales.

El Instituto de Investigación Geológico y Energético (IIGE), le invita a participar en una ENCUESTA DE PERCEPCIÓN.

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