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Opinión
Más Hayek, menos Keynes.
Nos hemos acostumbrado a hablar de economía como si solo importara el próximo trimestre, el PIB o la coyuntura. Eso es pensar como Keynes.
Nos hemos acostumbrado a hablar de economía como si solo importara el próximo trimestre, el PIB o la coyuntura. Eso es pensar como Keynes./ Foto: cortesía
El problema es que ahora todos somos keynesianos. El periodismo económico y el columnismo económico este que hago yo, como ahora, es eminentemente keynesiano, incluso aunque los que hagamos seamos tan profundamente anti keynesianos.
¿Qué quiero decir con esto? Nos hemos acostumbrado a que cuando hablamos de economía, hablamos de coyuntura económica, de cómo han ido las empresas el último trimestre o de si el PIB del país ha crecido o ha bajado un poquito. Y esa estructura mental, pensando en macro agregados y pensando en el corto plazo, es eminentemente keynesiano.
Por desgracia, a pesar de que algunos como yo mismo seamos hayekianos en nuestra manera de concebir la economía, la conversación sobre la economía no se produce en los términos que le gustaría Hayek. Esto es: en términos de largo plazo, de estructura económica y de problemas profundos.
Hablamos permanentemente de lo urgente y nunca hablamos de lo importante. Tenemos que hablar de la facilidad para hacer pre empresas en Ecuador. Tenemos que hablar del gran reto demográfico que es el elefante en la habitación. Tenemos que hablar del estado ineficiente que cada vez consume más déficit y más recursos. De esos son los problemas estructurales que realmente cambian la vida de las personas.
Pero por desgracia, las noticias y la urgencia nos impide hablar de lo importante. Más Hayek, menos Keynes.
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Luis Espinosa GodedSíguenos en: