lunes, 14 de septiembre de 2026
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Minería formal en Ecuador: potencial económico choca con trabas para atraer inversión

El desafío está en generar condiciones para que el capital avance de la exploración a la producción

El Gobierno proyecta que las exportaciones mineras podrían alcanzar USD 10.150 millones en 2036, más del doble del valor registrado en 2025 / Foto: cortesía Fruta del Norte

La minería formal ecuatoriana ha dejado de ser una actividad marginal dentro de la economía nacional. En 2025, las exportaciones mineras alcanzaron USD 4.163 millones, mientras Mirador y Fruta del Norte generaron conjuntamente USD 606 millones en impuestos, regalías y otras contribuciones, según el Banco Central del Ecuador (BCE).

El crecimiento continúa en 2026. En el primer trimestre, las exportaciones mineras llegaron a USD 1.381 millones, un aumento de 65 % frente al mismo período de 2025 y suficiente para colocar al sector como la tercera mayor fuente de exportaciones del país.

Un potencial que todavía está en desarrollo

Ecuador cuenta con importantes recursos de oro y cobre, además de otros minerales, y mantiene una cartera de proyectos que podría ampliar significativamente la producción durante la próxima década.

Cascabel, Cangrejos, Curipamba-El Domo, Warintza y otros proyectos representan una posible nueva etapa para la industria. El Gobierno proyecta que las exportaciones mineras podrían alcanzar USD 10.150 millones en 2036, más del doble del valor registrado en 2025.

El atractivo para los inversionistas también está relacionado con la ubicación geológica del país y con la presencia de recursos de cobre y oro en un mercado internacional que mantiene una demanda elevada por ambos metales.

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El principal desafío: transformar potencial en proyectos

El potencial geológico, sin embargo, no garantiza inversión. Para que un proyecto pase de la exploración a la construcción se requieren seguridad jurídica, permisos oportunos, infraestructura, acceso a energía y agua y condiciones adecuadas para trabajar con las comunidades.

El acceso al territorio también continúa siendo una dificultad. El propio BCE registra concesiones suspendidas por impedimentos de comunidades, mientras el Estado ha avanzado en una apertura gradual del Catastro Minero Nacional para nuevas concesiones.

A esto se suman conflictos sociales, procesos ambientales y de consulta, riesgos de seguridad asociados a la minería ilegal y la necesidad de mejorar infraestructura en zonas con potencial minero.

La oportunidad está en la minería formal

La experiencia de Mirador y Fruta del Norte demuestra que la minería formal puede generar exportaciones, empleo, inversión y recaudación fiscal a escala significativa. Pero también evidencia que el desarrollo de una mina requiere años de exploración, estudios, permisos y capital.

Para Ecuador, el desafío ya no es demostrar que posee recursos minerales. La verdadera prueba será crear las condiciones para que esos recursos puedan transformarse en nuevas inversiones y operaciones formales, con estándares ambientales, seguridad y beneficios económicos para el país.