Medio Ambiente
Narcotráfico y cultivos ilícitos intensifican el daño ambiental en la Amazonía
El informe advierte que la expansión de los cultivos de coca está estrechamente vinculada con la degradación ambiental
El informe señala que en 2023 Colombia registró unas 253.000 hectáreas de cultivos de coca / Foto: cortesía Prensa Libre
El avance del narcotráfico y de los cultivos ilícitos de coca está generando impactos ambientales y sociales cada vez más graves en la Amazonía sudamericana, especialmente en zonas remotas donde la presencia del Estado es limitada.
De acuerdo con un informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), organismo vinculado a Naciones Unidas, las economías ilegales relacionadas con las drogas están acelerando procesos de deforestación, afectando territorios indígenas y fortaleciendo redes criminales que operan en áreas fronterizas.
Según explicó un reportaje publicado por Latin American Post, estas actividades ilícitas suelen instalarse en regiones aisladas de la Amazonía, donde ríos, selvas densas y límites internacionales facilitan el tráfico de drogas, armas y otras actividades ilegales.
El informe advierte que la expansión de los cultivos de coca está estrechamente vinculada con la degradación ambiental. En algunas zonas de Perú, entre el 20 % y el 30 % de la deforestación se relaciona directamente con la apertura de nuevas plantaciones ilegales, muchas de ellas ubicadas cerca de las fronteras.
Además, gran parte de estos cultivos se está desplazando hacia territorios de comunidades indígenas y áreas naturales protegidas, aumentando la presión sobre poblaciones vulnerables. En ciertos casos, estas regiones se convierten en corredores estratégicos para el transporte de drogas por rutas aéreas y fluviales.
La situación también genera preocupación en Colombia, donde las cifras de producción de coca alcanzaron niveles récord. El informe señala que en 2023 el país registró unas 253.000 hectáreas de cultivos de coca, mientras que la producción de cocaína aumentó más del 50 % respecto al año anterior.
En paralelo, organizaciones de derechos humanos han advertido que el crecimiento de estas economías ilegales incrementa los riesgos de violencia, reclutamiento forzado, extorsión y desplazamiento en comunidades amazónicas.
El informe concluye que el narcotráfico en la región no solo representa un problema de seguridad, sino también una amenaza ambiental y social que atraviesa fronteras y afecta a varios países de la Amazonía.
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