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Economía
Tensión internacional eleva costos y presiona al agro ecuatoriano
Alberto Acosta Burneo señala que el impacto ya se refleja en mayores costos de producción para los agricultores
Un eventual aumento por encima de los 100 dólares por barril tendría un efecto directo en el costo de los fertilizantes / Foto: cortesía
El incremento de las tensiones geopolíticas a nivel global comienza a tener efectos concretos en el sector agropecuario ecuatoriano, principalmente a través del encarecimiento de insumos clave vinculados al petróleo, como fertilizantes y combustibles.
De acuerdo con el analista económico Alberto Acosta Burneo, en declaraciones recogidas por el medio Diario El Productor, el impacto ya se refleja en mayores costos de producción para los agricultores, en un contexto marcado por la incertidumbre internacional.
El escenario actual guarda similitudes con lo ocurrido tras la invasión rusa de Ucrania, cuando el alza de los precios energéticos derivó en una crisis global de fertilizantes y presiones inflacionarias que afectaron a múltiples economías, incluido Ecuador.
Según el especialista, uno de los factores determinantes es el comportamiento del precio del crudo. Un eventual aumento por encima de los 100 dólares por barril tendría un efecto directo en el costo de los fertilizantes, lo que repercute en toda la cadena productiva. A esto se suman otros elementos como el encarecimiento del transporte, tanto marítimo como interno, y el aumento en el precio de materiales utilizados en la agroexportación.
Esta combinación de factores reduce la competitividad del sector en los mercados internacionales, al elevar los costos de producción frente a otros países. En ese contexto, Acosta Burneo advierte que el margen de acción del país es limitado, dado que se trata de variables externas.
No obstante, plantea que los productores pueden mitigar parcialmente el impacto mediante mejoras en eficiencia, optimización del uso de insumos y adopción de tecnologías que reduzcan la dependencia energética.
El analista también alerta sobre el riesgo de un nuevo episodio de inflación importada si el conflicto se prolonga, lo que podría traducirse en un aumento del costo de vida y una reducción del poder adquisitivo de la población, afectando tanto el consumo como la actividad productiva.
Aunque no existen aún estimaciones oficiales sobre pérdidas económicas, el panorama está condicionado por la evolución de las tensiones internacionales, especialmente en regiones estratégicas para el mercado energético. Frente a ello, el desafío para el sector agropecuario será adaptarse a un entorno más costoso y volátil.
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