Politica y Economía

China construye planta hidroeléctrica con grietas en Ecuador

19/02/2019 Diálogo - Julieta Pelcastre

El proyecto hidroeléctrico Coca Codo Sinclair está bajo análisis para determinar el peligro que podrían plantear más de 7,600 grietas.

La planta Coca Codo Sinclair, financiada por la compañía china Sinohydro, tiene 7,600 grietas en los ocho distribuidores que inyectan agua en las turbinas debido a la mala calidad de los materiales de construcción y de las soldaduras utilizadas. Foto: Diálogo

La planta Coca Codo Sinclair, financiada por la compañía china Sinohydro, tiene 7,600 grietas en los ocho distribuidores que inyectan agua en las turbinas debido a la mala calidad de los materiales de construcción y de las soldaduras utilizadas. Foto: Diálogo

La planta Coca Codo Sinclair, financiada por la compañía china Sinohydro, tiene 7,600 grietas en los ocho distribuidores que inyectan agua en las turbinas debido a la mala calidad de los materiales de construcción y de las soldaduras utilizadas. (Fotografía: Empresa Eléctrica del Ecuador)

La empresa estatal china Sinohydro financió la planta de energía hidroeléctrica Coca Codo Sinclair (CCS), la cual fue inaugurada en noviembre de 2016 en Ecuador. Una inspección de la estructura en noviembre de 2018 descubrió 7,600 grietas en los ocho distribuidores que inyectan agua en las turbinas. Las grietas se deben al uso de materiales de construcción y soldaduras de mala calidad. El gobierno ecuatoriano designó a la empresa alemana TÜV SÜD para realizar una evaluación exhaustiva de la planta durante un año.

“Esto demuestra la mala calidad de la construcción en los megaproyectos de infraestructura chinos, seis de los cuales son plantas hidroeléctricas”, confesó a Diálogo Fernando Santos, ex Ministro de Energía ecuatoriano. “Si las grietas no pueden ser reparadas, habrá que reemplazar la cámara de la máquina. Lo que comienza mal termina mal”.

TÜV SÜD evaluará las fallas estructurales y propondrá soluciones para reparar los distribuidores del mayor trabajo de ingeniería de Ecuador. El Contralor General del estado informó las grietas, con profundidades que varían de 2 milímetros a 38 centímetros, en un informe emitido el 14 de noviembre de 2018.

El informe indicó que las primeras rajaduras de la planta se detectaron en 2014 por incumplimiento de los procedimientos apropiados en la fabricación, transporte y ensamblado de componentes. La empresa china intentó reparar las rajaduras en 2015 y en 2018, debilitando las soldaduras y los materiales del distribuidor.

Además,  la arena dañó dos rodillos de las turbinas. “La empresa de construcción china rechazó la solicitud de reparación de la Corporación Eléctrica del Ecuador (CELEC). China debe asumir la responsabilidad por el trabajo”, manifestó Santos.

CCS es un proyecto nacional de generación de energía eléctrica que utiliza la confluencia de los ríos Quijos y Salado, lo que forma el río Coca, entre las provincias de Napo y Sucumbíos. Con una capacidad operativa de 1,500 megavatios, se prevé que la represa produzca alrededor de 8,734 gigavatios-hora de electricidad por año, casi un 30% de la demanda del país, informó CELEC a la prensa. El gobierno chino financió el 85% del costo de $2.85 mil millones de la represa por medio del Export-Import Bank of China.

“Somos propiedad de China”

Bancos chinos financiaron seis de los ocho proyectos hidroeléctricos para cambiar la matriz de energía en Ecuador, lo que les permitió incrementar su presencia en el país en los últimos 10 años. Las empresas chinas también desarrollaron otros proyectos de infraestructura, como el edificio de oficinas de la Plataforma de Gestión Financiera del Gobierno, que se inundó en su primer día de operaciones, el 15 de mayo de 2017, debido a la acumulación de desechos de construcción en el drenaje. También construyeron 11 escuelas en varias provincias ecuatorianas en virtud del proyecto Unidades Educativas del Milenio. “Para el diseño de estas escuelas, no se consideraron los aspectos climáticos, sociales y culturales del área de influencia”, relató Santos.

La planta hidroeléctrica Coca Codo Sinclair presenta riesgos y fallas estructurales que la destruirían si hubiera un terremoto. (Fotografía: Empresa Eléctrica del Ecuador)

“China tiene intereses claros. Su visión estratégica es a largo plazo para ganar confianza y más dinero. China no es un país benefactor”, señaló a Diálogo Milton Reyes, investigador del Instituto Nacional de Estudios Superiores de Ecuador. “La financiación podría ser clave para los intereses políticos chinos a fin de formar alianzas estratégicas para cambiar el orden mundial”.

China se convirtió en la principal fuente de financiación de Ecuador en diferentes megaproyectos en la Amazonía, enfocados en la energía hidroeléctrica y en la minería. “El gobierno tiene préstamos que se esfuerza por pagar. Esencialmente, somos propiedad de China”, concluyó Santos. “Nuestra relación con China implicó altas tasas de interés, ventas anticipadas de petróleo hasta 2024 y un dudoso modelo de inversión en infraestructura”.

Inspectores despiadados

El gobierno ecuatoriano todavía no ha aprobado la planta hidroeléctrica. Otro problema que enfrenta la planta es el riesgo de ser destruida por un terremoto. “Este proyecto está ubicado muy cerca de la falla continental más activa del país, un lugar que no es adecuado para este tipo de proyecto debido a la alta exposición a la actividad sísmica”, advirtió a Diálogo Hugo Yepes, geólogo e investigador de la Escuela Politécnica Nacional (EPN).

Yepes lideró el Instituto de Geofísica de EPN durante la planificación del proyecto hidroeléctrico. Expresó que no había recibido ninguna solicitud de información, ni siquiera de información básica para llevar a cabo un diseño sismo resistente. “[Las empresas chinas] utilizaron estudios de décadas pasadas en muchos de estos proyectos hidroeléctricos”, aclaró.

En 1987, un terremoto de magnitud 6.9, con su epicentro en el volcán Reventador, causó una serie de desprendimientos masivos que afectaron la infraestructura petrolera del área. “Los terremotos son evaluadores despiadados de los trabajos de ingeniería civil”, enfatizó Yepes.

Otro riesgo para CCS es su proximidad (30 kilómetros) al centro de erupción activa del Volcán Reventador. “Uno de los potenciales impactos del trabajo es que la ceniza proveniente de la actividad volcánica pueda afectar las turbinas”, avisó a Diálogo Juan Carlos Singaucho, ingeniero especializado en ingeniería sísmica en EPN.

“El gobierno ecuatoriano no aprobará oficialmente la planta hidroeléctrica Coca Codo Sinclair hasta que la empresa china realice todas las reparaciones para garantizar su funcionamiento normal y en buenas condiciones operativas durante su vida útil de 50 años”, afirmó CELEC. “Aun cuando no sea fácil liberarse de China, Ecuador comenzó a fortalecer los vínculos de amistad con los Estados Unidos para aumentar la cooperación económica, en seguridad y defensa”, concluyó Yepes. 

Esta es una traducción no oficial realizada por Chevron. El artículo original en inglés puede ser visto aquí

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