jueves, 10 de septiembre de 2026
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China empieza a buscar petróleo en América Latina

La crisis de Ormuz está cambiando las rutas mundiales del crudo. Para Ecuador, la oportunidad existe, pero también la competencia.

Ecuador posee una ventaja geográfica evidente: su petróleo puede salir directamente al Pacífico sin atravesar Ormuz ni el Mar Rojo / Foto: cortesía

Durante años América Latina miró hacia China buscando compradores para sus materias primas. Ahora puede empezar a ocurrir algo distinto: China necesita mirar con mayor intensidad hacia América Latina para encontrar petróleo seguro.

La crisis alrededor del estrecho de Ormuz está alterando uno de los supuestos básicos del mercado petrolero mundial. Ya no importa únicamente cuánto cuesta un barril o cuánto petróleo existe en el subsuelo. Importa también dónde se produce, qué rutas debe atravesar y qué riesgos militares, logísticos y financieros existen antes de que llegue a una refinería.

La señal comienza a aparecer en el mercado físico. Refinadores chinos han salido a buscar cargamentos alternativos en África Occidental, Canadá, Colombia y otros productores sudamericanos para sustituir barriles cuya disponibilidad se ha vuelto más incierta. Al mismo tiempo, la capacidad de algunos productores de la OPEP para aumentar rápidamente la oferta ha resultado menor de lo esperado.

Esto no significa necesariamente que China esté consumiendo mucho más petróleo. De hecho, su demanda puede mantenerse débil. El cambio importante es otro: Pekín necesita diversificar de dónde obtiene los barriles que sí consume. Un crudo barato deja de ser tan barato si depende de una ruta amenazada por misiles, seguros extraordinariamente costosos o restricciones de navegación.

En el nuevo mercado petrolero, la seguridad de suministro empieza a valer tanto como el precio.

Ese cambio beneficia relativamente al hemisferio occidental. Brasil y Guyana continúan aumentando producción. Argentina desarrolla Vaca Muerta. Venezuela intenta atraer nuevamente capital internacional. Colombia mantiene producción exportable. Todos compiten por compradores y, sobre todo, por el capital necesario para aumentar producción.

Ecuador posee una ventaja geográfica evidente: su petróleo puede salir directamente al Pacífico sin atravesar Ormuz ni el Mar Rojo. También dispone de reservas y de una relación comercial histórica con Asia. Pero esa ventaja sólo tiene valor si puede transformarse en barriles adicionales.

El problema de Ecuador ya no es encontrar petróleo. Es convertir sus reservas en barriles comercializables antes de que otros países ocupen ese espacio.

Ahí aparece la urgencia de atraer inversión, establecer contratos competitivos, recuperar producción y ofrecer estabilidad jurídica. La ventana geopolítica puede ser extraordinaria, pero no será permanente. Brasil, Guyana, Argentina y Venezuela están compitiendo por el mismo capital internacional que Ecuador necesita.

La crisis de Ormuz puede terminar dejando una transformación mucho más duradera que un Brent por encima de US$100. Puede modificar las rutas comerciales del petróleo mundial. China está buscando alternativas y Estados Unidos también tiene incentivos para reducir su vulnerabilidad frente a Medio Oriente. En ambos casos, América Latina aparece cada vez más claramente en el mapa.

La oportunidad para Ecuador no consiste en esperar que el petróleo siga caro. Consiste en producir mientras el mundo está dispuesto a pagar una prima por un barril seguro.