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Colombia 1986: el Mundial que no fue y la incógnita de México 2026
Hace cuatro décadas Colombia renunció a organizar el Mundial por incapacidad de cumplir requisitos; hoy México enfrenta dudas sobre su rol como sede del torneo 2026.
Hace cuatro décadas Colombia renunció a organizar el Mundial por incapacidad de cumplir requisitos; hoy México enfrenta dudas sobre su rol como sede del torneo 2026./ Foto: cortesía
En 1974, la FIFA otorgó a Colombia la organización de la Copa Mundial de Fútbol de 1986, un premio histórico para el país sudamericano que prometía posicionarlo en el mapa del deporte global. Sin embargo, esa ilusión nunca llegó a concretarse: en octubre de 1982 el gobierno colombiano anunció que renunciaba a la sede porque no podía cumplir con los exigentes requisitos técnicos, logísticos y económicos exigidos por la FIFA, entre ellos la construcción de al menos doce estadios de gran capacidad, la instalación de infraestructura de comunicaciones y otras condiciones que el país no estaba en condiciones de materializar en el tiempo previsto.
La decisión de renunciar a la organización fue inédita en la historia de los Mundiales y obligó a la FIFA a buscar un reemplazo con urgencia. Finalmente, México, que ya había sido sede en 1970, aceptó asumir el evento y se convirtió en el primer país en organizar dos Copas del Mundo, un giro que marcó no solo el desarrollo del torneo sino también la memoria colectiva del fútbol latinoamericano.
A más de 40 años de ese episodio, el mundo del fútbol vuelve a mirar hacia Norteamérica con un interrogante: ¿podría algo similar ocurrir con México en el Mundial 2026? La Copa del Mundo de este año será organizada de forma conjunta por México, Estados Unidos y Canadá, con varias sedes en territorio mexicano confirmadas. Sin embargo, la escalada de violencia vinculada al crimen organizado en diversas regiones del país ha reabierto el debate sobre la capacidad de garantizar condiciones de seguridad óptimas para un evento de esta magnitud.
Aunque hasta ahora la FIFA no ha anunciado formalmente un cambio de sede, y autoridades mexicanas aseguran que existen garantías para la realización del torneo, la discusión apunta a si la seguridad, la logística y la percepción internacional serán suficientes para sostener la confianza de la comunidad futbolística global. La historia de Colombia 1986 queda como un antecedente que invita a preguntarse si México 2026 podría enfrentar un destino parecido, o si, por el contrario, logrará disipar las dudas y cumplir con éxito una de las citas más importantes del deporte mundial.
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