Cultura y Turismo

El Amazonas más salvaje y desconocido

06/02/2020 El País

Un recorrido por el oriente ecuatoriano, una inmensa región donde habitan varias tribus indígenas sin apenas contacto con el exterior y una prodigiosa variedad de fauna y flora única en el planeta

Foto: El País

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Hay un Amazonas turístico al que se puede llegar cómodamente, incluso en crucero. Pero hay otro Amazonas, el más desconocido, que requiere estar preparado para la aventura. Es el oriente ecuatoriano, la zona más salvaje del país, una región inmensa y una de las menos alteradas del planeta. Ocupa más de la tercera parte del territorio de Ecuador y en ella viven muy pocos seres humanos, casi todos pertenecientes a pueblos indígenas bajo amenaza de extinción, como los achuar, los secoya, los shuar, los siona, los huaorani o los zaparo, que luchan para conservar su forma de vida tradicional frente a las tentaciones (y presiones) de la vida moderna.

Pero la auténtica riqueza de la región es su apabullante biodiversidad. En el interior de la selva vive el 50% de los mamíferos del país y el 5% de las especies de plantas de la Tierra. Los viajeros pueden llegar hasta los refugios más remotos de la jungla, pescar pirañas en silenciosos lagos, oír el grito amenazador de los monos aulladores, ver los brillantes ojos del caimán de noche, admirar a los coloridos loros dándose un banquete y, con suerte, vislumbrar a un gran mamífero como el tapir o el jaguar. Pero esta región no solo es jungla: también ofrece los mejores baños termales del país, la cascada más espectacular, los volcanes más activos y formidables aguas bravas. No es fácil adentrarse en ella, y mucho menos conocerla en su totalidad, pero a continuación ofrecemos opciones para vivir una verdadera experiencia amazónica llena de aventura.

Envolverse en las vaporosas aguas cristalinas de Papallacta

El pueblo de Papallacta, de 800 habitantes, es el primer punto de contacto con el oriente ecuatoriano si se llega desde Quito, la capital, donde es conveniente reservar previamente la estancia en los albergues de la selva. Ubicado en la provincia de Napo, 67 kilómetros al este de la capital, Papallacta es sobre todo un magnífico complejo termal rodeado de montañas que alberga unos baños públicos bonitos y perfectamente cuidados en los que se tiene la impresión de estar en las nubes. Aquí podremos alternar, sin apenas transición, entre termas calientes y chapuzones en piscinas heladas. Con alrededor de 40 albercas burbujeantes, se trata sin duda de la mejor oferta balnearia del país. Pero las termas públicas de Papallacta no son las únicas y conviven junto a otras piscinas privadas, como las de La Choza de Don Wilson, la Hostería Pampallacta y el Hostal Antisana, tres de los alojamientos más recomendables en la zona.

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