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El efecto Maduro en el petróleo: una amenaza de mediano plazo para Ecuador
La posible recuperación de la producción petrolera de Venezuela configura un escenario de competencia regional en el mediano plazo
Quito- La captura de Nicolás Maduro y el giro en la política de Estados Unidos hacia Venezuela reactivaron el debate sobre el impacto que un eventual aumento de la producción petrolera venezolana podría tener en países productores de la región, como Ecuador. Sin embargo, los análisis más sólidos coinciden en un punto central: el retorno petrolero de Venezuela será gradual y no alterará el mercado en el corto plazo.
Luisa Palacios, investigadora senior del Center on Global Energy Policy de la Universidad de Columbia y miembro del consejo editorial de Americas Quarterly, sostiene que incluso bajo un escenario político favorable, la recuperación parcial de la producción venezolana tomaría al menos dos años. El deterioro acumulado durante más de una década —en campos, infraestructura, servicios petroleros y capital humano— impide cualquier repunte rápido, aun con reformas regulatorias y apertura al capital privado.
Este diagnóstico es compartido por René Ortiz, exsecretario general de la OPEP y exministro de Energía de Ecuador. Subraya que, en el corto plazo, Venezuela “no puede producir más de lo que ya producía antes de la captura de Maduro”. La infraestructura es obsoleta y limitada, tanto en producción como en refinación, y su reemplazo requiere equipos especializados que deben fabricarse, no simplemente adquirirse, lo que extiende los plazos de recuperación.
Desde el punto de vista del mercado, Ortiz destaca un elemento clave: la ausencia de reacción en el mercado spot tras los eventos políticos recientes. Más de 24 horas después de la captura de Maduro, los precios se mantuvieron estables, una señal clara de que el mercado no anticipa un shock de oferta inmediato.
El escenario cambia en el mediano y largo plazo. Palacios advierte que, hacia 2027–2028, si se consolida una transición política y se normaliza gradualmente la relación con Estados Unidos, Venezuela podría volver a atraer inversión petrolera a gran escala, compitiendo directamente con Ecuador por capital, servicios especializados y atención de inversionistas, especialmente en proyectos de crudo pesado y alto riesgo operativo.
Bloomberg añade que esta reconstrucción podría requerir más de $ 100.000 millones en inversiones a lo largo de una década.
Para Ecuador, el mensaje es claro: el “riesgo Venezuela” no es inmediato, pero sí previsible. Existe una ventana de tiempo limitada para fortalecer su marco contractual, regulatorio y fiscal en el sector energético. Más que reaccionar ante un eventual aumento de oferta, el desafío está en prepararse antes de que el tablero petrolero regional vuelva a reordenarse.
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