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Colombia
Inversión extranjera minera en Colombia se desploma más de 85% y marca mínimo histórico
El sector minero en Colombia enfrenta una fuerte caída en inversión extranjera directa, en medio de incertidumbre regulatoria y menor dinamismo económico.
La inversión extranjera en minería en Colombia registró en 2025 su peor desempeño en casi una década.
De acuerdo con cifras recientes, la inversión extranjera directa (IED) en explotación de minas y canteras cayó de US$1.132 millones en 2024 a apenas US$159 millones en 2025, lo que representa una contracción superior al 85 % interanual.
Este desplome confirma una tendencia negativa que se viene profundizando desde 2023, cuando el sector aún captaba US$3.442 millones en inversión, evidenciando una pérdida sostenida de atractivo para el capital internacional.
Mínimos históricos para la minería en Colombia
Las cifras son especialmente preocupantes si se analizan en perspectiva histórica. Excluyendo el dato atípico de 2016, cuando se registró inversión negativa, el nivel de inversión en 2025 es el más bajo desde 1998, lo que refleja una crisis estructural en la inversión minera en Colombia.
Gremios del sector, como la Asociación Colombiana de Minería (ACM), han advertido que factores como la incertidumbre regulatoria, la carga tributaria y las políticas públicas han desincentivado la llegada de nuevos capitales.
Petróleo resiste, pero no compensa
En contraste, la inversión extranjera en el sector petrolero en Colombia mostró un mejor comportamiento en 2025, con un crecimiento superior al 20 %, al pasar de US$2.066 millones en 2024 a US$2.498 millones en 2025.
Sin embargo, este repunte no logra compensar la caída del segmento minero dentro del conjunto de actividades extractivas, que sigue siendo clave para las exportaciones y las finanzas públicas del país.
Caída general de la inversión extranjera
El deterioro no se limita a la minería. La inversión extranjera directa en Colombia alcanzó los US$11.469 millones en 2025, lo que representa una caída del 16,1 % frente a 2024 y consolida una tendencia descendente desde los máximos registrados en 2022.
Analistas advierten que esta reducción en los flujos de capital tiene implicaciones directas en el crecimiento económico, el empleo y el desarrollo de sectores estratégicos.
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