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Provincia de Napo
Jóvenes en Napo utilizan el kayak como herramienta educativa y de monitoreo ambiental
El proyecto, conocido como Yaku Churis, se desarrolla en el río Jatunyacu
Los participantes, de entre 10 y 17 años, realizan entrenamientos regulares en el río / Foto: cortesía Bioguia
En la provincia de Napo, un grupo de niños y adolescentes participa en una iniciativa que combina deporte, formación y observación del entorno. El proyecto, conocido como Yaku Churis, se desarrolla en el río Jatunyacu y utiliza el kayak como eje para actividades educativas y comunitarias.
La propuesta fue impulsada por el kayakista ecuatoriano Diego Robles con el objetivo inicial de introducir este deporte en comunidades locales. Con el tiempo, el enfoque se amplió hacia la formación práctica en temas ambientales y sociales.
Los participantes, de entre 10 y 17 años, realizan entrenamientos regulares en el río, donde además de desarrollar habilidades físicas, llevan a cabo actividades como recolección de residuos, observación de cambios en el agua y registro de condiciones del entorno. Estas prácticas permiten identificar alteraciones vinculadas a factores como la contaminación y actividades extractivas.
El programa también incluye talleres complementarios en áreas como reciclaje, carpintería, liderazgo y trabajo en equipo. Según los organizadores, esto busca fortalecer capacidades individuales y generar opciones de desarrollo a futuro, tanto en el ámbito deportivo como en actividades económicas relacionadas con el turismo.
El contexto regional presenta presiones ambientales crecientes. En zonas de la Amazonía ecuatoriana, incluyendo Napo, se han reportado impactos asociados a la minería y otras actividades que afectan la calidad del agua y los ecosistemas fluviales. La iniciativa incorpora estos elementos como parte del proceso de aprendizaje, enfocándose en la observación directa y el análisis básico del entorno.
El proyecto se caracteriza por un enfoque práctico: las actividades se realizan en el propio río, integrando ejercicio físico con tareas de monitoreo y aprendizaje aplicado. Los participantes no solo reciben información, sino que ejecutan acciones concretas durante cada jornada.
Además, el modelo busca que los jóvenes actúen como replicadores de conocimientos dentro de sus comunidades, transmitiendo lo aprendido y promoviendo prácticas locales de cuidado del entorno.
Aunque se trata de una iniciativa localizada, su estructura combina deporte, educación y participación comunitaria como mecanismo de formación, en un contexto donde los problemas ambientales tienen impacto directo en la vida cotidiana de la población.
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