miércoles, 22 de julio de 2026
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La Preventa Petrolera a China: El Negocio que Ecuador Nunca Auditó

Ecuador lleva más de una década atrapado en uno de los acuerdos comerciales más opacos de su historia petrolera: la preventa de crudo a China

Ecuador lleva más de una década atrapado en uno de los acuerdos comerciales más opacos de su historia petrolera: la preventa de crudo a China. / Foto: Archivo

Ecuador lleva más de una década atrapado en uno de los acuerdos comerciales más opacos de su historia petrolera: la preventa de crudo a China. Un mecanismo que nació como solución de emergencia financiera y que se convirtió en una cadena estructural que limita la soberanía comercial del país sobre su principal recurso estratégico.

El esquema es simple en apariencia: Ecuador entrega barriles de crudo anticipadamente a empresas chinas – fundamentalmente Unipec (brazo comercial de Sinopec) y PetroChina – a cambio de financiamiento inmediato. El problema es lo que hay detrás de esa simplicidad: descuentos sobre el precio de referencia del crudo Oriente que históricamente han oscilado entre 7 y 15 dólares por barril, volúmenes comprometidos que representan entre el 30% y el 40% de la producción exportable del país, y plazos que se renuevan sin licitación competitiva internacional.

En términos concretos, mientras el mercado spot y los contratos term con compradores de Asia, Europa o América del Norte se negocian bajo condiciones de mercado, Ecuador le vende a China con descuento asegurado, volumen asegurado y sin competencia. Es decir, China tiene garantizado un suministro de crudo ecuatoriano barato que ningún otro comprador puede disputar en igualdad de condiciones.

El impacto fiscal es directo y cuantificable. Con una producción de Petroecuador que ronda los 340.000 barriles diarios y un porcentaje importante comprometido en preventa, cada dólar de descuento representa decenas de millones de dólares anuales que no ingresan al presupuesto del Estado. En un país donde el sector petrolero financia entre el 30% y el 35% del Presupuesto General del Estado, ese diferencial no es un detalle técnico, es política fiscal.

Pero el problema de fondo no es solo el precio. Es la ausencia de tenders internacionales transparentes y competitivos. Un proceso de licitación abierto permitiría que empresas de Estados Unidos, Europa, India o Japón (todos importadores relevantes de crudo) compitan por los volúmenes ecuatorianos en condiciones de mercado. La competencia elevaría los precios de referencia, reduciría los descuentos y diversificaría la base de compradores, reduciendo la dependencia de un solo actor estratégico.

La relación comercial con China no es el problema en sí mismo. China es un socio legítimo y un comprador de enorme capacidad. El problema es la asimetría: Ecuador negocia desde la urgencia fiscal, sin alternativas estructuradas, sin benchmarks comparativos publicados y sin procesos auditables. Eso no es diplomacia energética, es vulnerabilidad institucionalizada.

El momento es propicio para una reforma. Con la transformación de Petroecuador en debate, con nuevas rondas de licitación en el horizonte y con un contexto geopolítico global donde Estados Unidos busca activamente diversificar las cadenas de suministro energético en América Latina, Ecuador tiene una oportunidad única para reposicionarse como un vendedor estratégico, no como un proveedor cautivo.

La pregunta que el Ministerio de Energía, y su titular Juan Carlos Blum, que debería responder públicamente es sencilla: ¿cuánto le ha costado al Estado ecuatoriano la preventa petrolera a China en los últimos diez años, comparado con lo que habría obtenido en un tender internacional competitivo?

Mientras esa pregunta no tenga respuesta pública y auditada, la preventa seguirá siendo el negocio más caro que Ecuador no sabe que está pagando.