Politica y Economía

Las ciudades artificiales no funcionan en la selva

06/03/2019 El País - Soraya Constante

El expresidente Correa puso en marcha las Comunidades del Milenio, construcciones de cemento en medio de la Amazonía ecuatoriana. Seis años más tarde de la entrega de la primera, los fallos son demasiado costosos

Foto: El País

Foto: El País

Cuando el plan de urbanizar la selva ecuatoriana echó a andar, la retórica del entonces presidente Rafael Correa, empleaba frases como: “Todo para la Amazonía” o “La miseria no es parte de la cultura de nuestros pueblos ancestrales”. Se suponía que las casas de cemento con techos de metal iban a compensar las décadas de olvido que han soportado las comunidades indígenas. Pero la caída de los precios del petróleo frenó la construcción de 11 de estas Ciudades o Comunidades del Milenio en la Amazonía. En la selva solo se levantaron tres. La última fue entregada a la nacionalidad cofán, en junio de 2017, sin discursos ni parafernalia, en plena transición de gobierno. El sucesor de Correa, Lenín Moreno, no ha vuelto a mencionar el tema, pese a que en los foros internacionales se jacta de haber nacido y crecido en la selva.

El sueño del cemento era del expresidente Rafael Correa. Los kichwas asentados en las comunidades llamadas Playas de Cuyabeno y Pañacocha, entre los ríos Napo y Aguarico, recibieron de sus manos las dos primeras Ciudades del Milenio (en octubre de 2013 y enero de 2014), que costaron 43 millones de dólares. El inventario de la prosperidad incluía: una escuela, un mercado, un centro de salud, una estación de policía, un área administrativa, canchas, parqueaderos para bicicletas y miradores en cada ciudad.

En cada casa había una cocina de inducción, cazuelas, sartenes, un refrigerador, camas, muebles de sala, teléfono, una computadora con conexión de Internet, además agua potable y electricidad. Los funcionarios llegaron a prometer que ambas ciudades serían incluidas en los circuitos turísticos de la Amazonía, decían que todos iba a querer visitar esos sitios, pero tan pronto como pasó la euforia inicial, cayeron en el olvido.

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