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Energía
Nuevo gerente de Petroecuador enfrenta retos clave en producción y gestión
Sebastián Maag Pardo es el noveno gerente desde el inicio del actual gobierno
Maag llega con experiencia internacional en el sector energético y consultoría, pero aterriza en una empresa con desafíos urgentes / Foto: cortesía
Quito- Petroecuador suma un nuevo cambio en su cúpula. Sebastián Maag Pardo asumió como gerente general subrogante tras la renuncia de Daniela Conde, en un contexto marcado por la inestabilidad administrativa y el deterioro de los indicadores de la principal empresa estatal del país.
El relevo no es menor: se trata del noveno gerente desde el inicio del actual gobierno, sin que ninguno haya logrado sostenerse más de seis meses. Este patrón evidencia un problema estructural de gobernanza que va más allá de los perfiles técnicos.
Maag llega con experiencia internacional en el sector energético y consultoría, pero aterriza en una empresa con desafíos urgentes. Uno de los principales es definir el futuro del campo Sacha, el más productivo del país. El Gobierno busca concesionarlo a operadores externos, pese a obstáculos legales y críticas de expertos y trabajadores que advierten riesgos para la seguridad energética y la refinación local.
A esto se suma la necesidad de recuperar la producción petrolera, que viene cayendo desde 2024. Aunque los precios internacionales han subido por factores externos, Ecuador no logra capitalizar ese escenario debido a problemas operativos, fallas en infraestructura y limitaciones energéticas en los propios campos.
La situación se agrava con el estado de la Refinería de Esmeraldas, que opera por debajo de su capacidad tras incidentes y falta de mantenimiento. Esto obliga al país a importar más combustibles, elevando costos y reduciendo ingresos.
Otro frente inmediato es la contratación de un seguro petrolero para proteger al Estado de caídas en el precio del crudo. Aunque es una herramienta válida de gestión de riesgo, su implementación en un contexto de alta volatilidad podría resultar costosa.
En conjunto, el nuevo gerente no solo deberá administrar una empresa en crisis, sino también tomar decisiones estratégicas que han sido postergadas y que ahora tienen impacto directo en las finanzas públicas y la estabilidad energética del país.
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