Perú
Perú: Mujeres impulsan cultivo de fresas con energía solar en las alturas del Cusco
Proyecto sostenible permite producir alimentos a más de 4.000 metros y generar ingresos en comunidades rurales durante el Día de la Tierra
Proyecto sostenible permite producir alimentos a más de 4.000 metros y generar ingresos en comunidades rurales durante el Día de la Tierra/ Foto: cortesía
En el marco del Día de la Tierra, una experiencia desarrollada en el Cusco destaca el papel de las mujeres rurales en la implementación de soluciones sostenibles frente a la crisis climática. En zonas altoandinas, asociaciones femeninas han logrado cultivar fresas utilizando sistemas de bombeo de agua impulsados por energía solar.
El proyecto se desarrolla en provincias como Espinar y Chamaca, ubicadas a casi 4.000 metros sobre el nivel del mar, donde tradicionalmente no se producían frutas ni hortalizas debido a las condiciones climáticas extremas. Gracias a la instalación de invernaderos, las agricultoras han logrado diversificar su producción y generar nuevas oportunidades económicas.
La iniciativa fue impulsada durante la pandemia por la organización CooperAcción, que implementó microsistemas de bombeo solar para abastecer de agua a los cultivos. Esta tecnología permite extraer y almacenar agua sin depender de combustibles fósiles, reduciendo costos y el impacto ambiental.
En Espinar, por ejemplo, el sistema permite regar áreas de cultivo mediante riego por goteo, optimizando el uso del recurso hídrico. En temporadas de alta producción, las agricultoras pueden cosechar hasta 100 kilos de fresas cada diez días, mientras que en otras zonas la producción alcanza cifras similares de forma semanal.
A pesar de las limitaciones climáticas —con temperaturas que pueden descender hasta los -15 °C—, la producción se mantiene activa durante varios meses del año, consolidándose como una alternativa sostenible frente a actividades tradicionales como la minería.
Además del impacto económico, el proyecto fortalece la autonomía de las mujeres, quienes participan activamente en la instalación, operación y mantenimiento de los sistemas. Este modelo no solo promueve energías limpias, sino también el desarrollo comunitario y la resiliencia frente al cambio climático.
La experiencia en Cusco refleja cómo la innovación tecnológica y el liderazgo femenino pueden transformar territorios vulnerables, alineándose con los objetivos globales de sostenibilidad y protección del medio ambiente.
Síguenos en: