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Sequías golpean con mayor fuerza a la Amazonía, pero algunas zonas muestran resiliencia
El aumento de eventos extremos afecta la estabilidad del ecosistema, aunque ciertas áreas conservan capacidad de adaptación frente al cambio climático
El aumento de eventos extremos afecta la estabilidad del ecosistema, aunque ciertas áreas conservan capacidad de adaptación frente al cambio climático/ Foto: cortesía
Las sequías en la Amazonía se han vuelto cada vez más frecuentes e intensas, evidenciando el impacto del cambio climático y la presión humana sobre uno de los ecosistemas más importantes del planeta. Sin embargo, estudios recientes muestran que este fenómeno no afecta de manera uniforme a toda la región.
El incremento de eventos extremos está asociado a factores como el calentamiento global, la deforestación y la degradación ambiental, que reducen la capacidad del bosque para retener humedad y sostener su equilibrio climático. En los últimos años, la Amazonía ha registrado niveles críticos de sequía, con efectos directos sobre la biodiversidad, los recursos hídricos y las comunidades locales.
No obstante, investigaciones citadas en el análisis señalan que existen zonas con mayor resiliencia. Regiones donde las napas subterráneas están más cerca de la superficie o donde predominan bosques con especies adaptadas a condiciones de menor disponibilidad de agua muestran una mejor capacidad de resistencia frente a periodos secos prolongados.
Asimismo, áreas del norte de la Amazonía han demostrado soportar mejor las sequías en comparación con regiones del sur, donde la combinación de suelos fértiles, menor profundidad de agua subterránea y mayor intervención humana incrementa la vulnerabilidad del ecosistema.
Pese a estos focos de resiliencia, los expertos advierten que la capacidad de adaptación del bosque no es ilimitada. La recurrencia de sequías, sumada a incendios y pérdida de cobertura forestal, reduce progresivamente los márgenes de recuperación del ecosistema, acercándolo a un posible punto de no retorno.
En este contexto, la Amazonía enfrenta un escenario crítico en el que conviven señales de resistencia natural con riesgos crecientes de deterioro estructural, lo que refuerza la urgencia de implementar políticas de conservación y gestión sostenible a escala regional.
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