martes, 11 de agosto de 2026
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Triple frontera amazónica enfrenta nuevos desafíos de seguridad

El crimen organizado, la minería ilegal y el control territorial plantean retos para Colombia, Ecuador y Perú

La zona de Sucumbíos concentra parte de estas preocupaciones debido a la presencia de actividades relacionadas con minería ilegal y grupos vinculados al crimen organizado / Foto: cortesía Ejército Ecuatoriano

Quito- La seguridad en la zona fronteriza entre Colombia, Ecuador y Perú enfrenta un escenario complejo por la presencia de grupos armados, economías ilícitas y limitada capacidad estatal en varios sectores de la Amazonía.

Un análisis publicado por InfoAmazonia advierte que las actividades vinculadas al narcotráfico, la minería ilegal y el contrabando han encontrado espacios para expandirse en territorios donde las fronteras nacionales se superponen con dinámicas económicas y sociales de comunidades indígenas y rurales.

La situación también está marcada por el endurecimiento de las políticas de seguridad de los tres países. Colombia, Ecuador y Perú han incrementado el énfasis en operaciones contra organizaciones criminales y en la cooperación internacional para enfrentar delitos transfronterizos.

En el caso ecuatoriano, la zona de Sucumbíos concentra parte de estas preocupaciones debido a la presencia de actividades relacionadas con minería ilegal y grupos vinculados al crimen organizado. El cierre de la frontera entre Colombia y Ecuador también ha afectado las actividades comerciales y la movilidad de comunidades que mantienen relaciones históricas a ambos lados de la frontera, según el análisis.

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Uno de los principales desafíos es que las organizaciones criminales no operan únicamente mediante estructuras armadas. También participan en actividades económicas y redes de abastecimiento relacionadas con combustible, maquinaria, minerales y lavado de activos. Esto dificulta que las operaciones de seguridad se concentren exclusivamente en la captura de integrantes de estos grupos.

El caso de los Comandos de la Frontera en Colombia refleja esta complejidad. Los homicidios en Putumayo pasaron de 183 en 2024 a 41 en 2025, mientras cerca de 13.000 familias suscribieron acuerdos de sustitución de cultivos ilícitos. En junio de 2026, 99 integrantes del grupo ingresaron a una Zona de Ubicación Temporal como parte del proceso de desmovilización. Sin embargo, persisten cuestionamientos sobre su alcance y sobre la continuidad de las actividades ilegales en zonas fronterizas.

El escenario plantea un reto adicional para los gobiernos: combinar las acciones contra el crimen organizado con presencia institucional, cooperación entre países y atención a las comunidades que viven en las zonas fronterizas.

Para Colombia, Ecuador y Perú, el desafío será evitar que las actividades ilícitas se desplacen de un territorio a otro mientras se fortalecen los controles sobre las rutas de financiamiento, el tráfico de insumos y los mercados que sostienen estas economías.

La evolución de la seguridad en esta zona será especialmente relevante para Ecuador, debido a su ubicación entre Colombia y Perú y a la importancia estratégica de la Amazonía para la actividad petrolera, minera y de transporte del país.