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Mazar al límite la lluvia define el futuro eléctrico de Ecuador

06/04/2026 El Oriente - Redacción

En poco más de tres semanas, el agua descendió cerca de 18 metros, acercándose peligrosamente a un umbral crítico

El embalse de Mazar es responsable de cerca del 38% de la generación nacional / Foto: cortesía El Comercio El embalse de Mazar es responsable de cerca del 38% de la generación nacional / Foto: cortesía El Comercio

El embalse de Mazar es responsable de cerca del 38% de la generación nacional / Foto: cortesía El Comercio

El sistema eléctrico ecuatoriano atraviesa una fase de alta fragilidad debido a la dependencia directa de las lluvias, especialmente en zonas donde operan las principales hidroeléctricas del país. En el centro de la preocupación está el embalse de Mazar, pieza clave del Complejo Paute, responsable de cerca del 38% de la generación nacional.

Desde mediados de marzo de 2026, el nivel del embalse ha mostrado una caída sostenida y acelerada. En poco más de tres semanas, el agua descendió cerca de 18 metros, acercándose peligrosamente a un umbral crítico. Si esta tendencia continúa y no se registran lluvias suficientes, se estima que el embalse podría alcanzar niveles operativamente riesgosos hacia finales de abril.

El problema no responde a una sola causa. Por un lado, la demanda energética ha crecido de forma significativa, impulsada principalmente por el incremento de temperaturas en la región Costa, lo que ha elevado el uso de sistemas de climatización. Por otro, los caudales de los ríos que alimentan el sistema hidroeléctrico han disminuido de manera notable, replicando condiciones similares a las del 2024, cuando el país enfrentó apagones programados.

Aunque en varias regiones del país se han registrado lluvias intensas en los últimos días, estas no han impactado de forma relevante en las cuencas que abastecen a las centrales hidroeléctricas. Este contraste climático evidencia un problema estructural: no basta con que llueva, sino que debe hacerlo en zonas estratégicas para sostener la generación eléctrica.

Si el nivel del embalse desciende por debajo de ciertos límites, no solo se reduce la capacidad de generación, sino que también aumenta el riesgo de daños técnicos en la infraestructura, lo que obligaría a detener operaciones. Esto tendría un efecto en cadena sobre otras centrales del sistema.

Ante este escenario, depender exclusivamente de la lluvia no es una estrategia viable. Ecuador necesita diversificar su matriz energética, fortalecer fuentes alternativas y mejorar la gestión de la demanda para evitar repetir crisis recientes.

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