miércoles, 29 de julio de 2026
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S&P: El Niño no afectaría la calificación de Ecuador, por ahora

La agencia señaló que el impacto dependerá de la magnitud del fenómeno y de la respuesta fiscal de los gobiernos ante posibles daños económicos

S&P destacó que la dolarización reduce las herramientas disponibles para enfrentar shocks externos / Foto: cortesía

El fenómeno de El Niño, por sí solo, no generaría cambios en las calificaciones soberanas de los países afectados, a menos que alcance una intensidad mayor a la prevista o provoque respuestas fiscales que eleven significativamente el endeudamiento público, según un análisis de S&P Global Ratings.

Joydeep Mukherji, director gerente de Calificaciones Soberanas de S&P para América Latina, explicó que los efectos temporales asociados a inundaciones o sequías podrían ser absorbidos por las economías si la actividad productiva logra recuperarse en un período de seis a doce meses.

Sin embargo, señaló que un factor determinante será la respuesta de los gobiernos frente a los impactos del fenómeno climático. Medidas como mayores subsidios, controles de precios de combustibles o electricidad, o un aumento significativo del gasto público podrían generar presiones adicionales sobre las cuentas fiscales.

En el caso de Ecuador, S&P destacó que la dolarización reduce las herramientas disponibles para enfrentar shocks externos, debido a que el país no cuenta con una moneda propia que pueda ajustarse para recuperar competitividad frente a una crisis económica.

La agencia comparó esta situación con países como Colombia y Perú, que cuentan con tipos de cambio flexibles y pueden utilizar la depreciación de sus monedas como uno de los mecanismos de ajuste ante impactos económicos.

A pesar de estas consideraciones, S&P indicó que actualmente no prevé una ola de revisiones negativas de calificaciones soberanas relacionadas con El Niño. No obstante, advirtió que existe incertidumbre sobre la intensidad que podría alcanzar el fenómeno y sus posibles efectos sobre la actividad económica.

Para Ecuador, el principal desafío estaría relacionado no solo con la magnitud de un eventual evento climático, sino con la capacidad del Estado para responder sin generar un deterioro adicional en sus finanzas públicas.