jueves, 30 de julio de 2026
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Crimen organizado eleva los riesgos para la minería formal en Ecuador

Un reportaje internacional advierte que organizaciones vinculadas al narcotráfico han extendido su control más allá de la minería ilegal

De acuerdo con la publicación, el objetivo de estas organizaciones ya no se limita a extraer oro de manera ilegal / Foto: cortesía Ejército Ecuatoriano

Las organizaciones criminales que operan en Ecuador han diversificado sus fuentes de ingresos y ahora buscan controlar distintos segmentos de la cadena de suministro de la minería, una actividad que hasta hace pocos años se concentraba principalmente en la explotación ilegal de oro.

Un reportaje publicado por MINING.com, basado en información de Reuters, señala que grupos delictivos han incrementado su presencia alrededor de proyectos mineros legales mediante extorsiones, amenazas y control territorial, afectando a empresas, contratistas y trabajadores.

De acuerdo con la publicación, el objetivo de estas organizaciones ya no se limita a extraer oro de manera ilegal. También consiste en intervenir en actividades como el transporte de insumos, el acceso a las concesiones, la contratación de servicios y el traslado del mineral, obteniendo recursos económicos en diferentes etapas de la operación.

Especialistas citados en el reportaje sostienen que el oro se ha convertido en un negocio estratégico para las redes criminales debido a su alto valor y a la facilidad con la que puede incorporarse a mercados legales, lo que dificulta rastrear su origen en comparación con otras economías ilícitas.

El informe también advierte que el fortalecimiento de estas estructuras representa un desafío adicional para el sector minero ecuatoriano, que además de enfrentar conflictos sociales y retos regulatorios, debe invertir cada vez más recursos en seguridad para proteger a su personal y garantizar la continuidad de las operaciones.

La presencia del crimen organizado en zonas mineras coincide con el crecimiento de la minería ilegal en varias provincias del país, especialmente en la Amazonía y el sur del Ecuador, donde las actividades ilícitas han provocado deforestación, contaminación de ríos y conflictos con comunidades locales.

El reportaje concluye que la expansión de estas organizaciones refleja un cambio en las economías criminales de la región. Más que limitarse al control de explotaciones ilegales, las bandas buscan capturar valor en toda la cadena de producción y comercialización del oro, lo que representa un desafío creciente para las autoridades y la industria minera.