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Gasoducto Camisea: historia del proyecto que transformó la energía en Perú

05/03/2026 El Oriente - Redacción

Actualmente, cerca del 40% de la electricidad que consume Perú se genera a partir del gas producido en Camisea

La construcción del gasoducto Camisea comenzó en 2001 y representó uno de los mayores desafíos de ingeniería energética en América Latina / Foto: cortesía Techint La construcción del gasoducto Camisea comenzó en 2001 y representó uno de los mayores desafíos de ingeniería energética en América Latina / Foto: cortesía Techint

La construcción del gasoducto Camisea comenzó en 2001 y representó uno de los mayores desafíos de ingeniería energética en América Latina / Foto: cortesía Techint

Lima- El gasoducto Camisea es una de las obras de infraestructura energética más importantes de Perú. Su construcción permitió conectar los yacimientos de gas natural ubicados en la Amazonía con la costa del país, cambiando de forma estructural la matriz energética peruana y consolidando el uso del gas natural en la generación eléctrica y la industria.

A más de dos décadas de su puesta en operación, el proyecto sigue siendo una pieza clave del sistema energético nacional.

El descubrimiento del gas en la Amazonía peruana (1984)

La historia del proyecto Camisea comenzó en 1984, cuando las compañías Shell y Mobil descubrieron importantes reservas de gas natural en la cuenca del río Urubamba, en la región de Cusco. Las exploraciones identificaron grandes depósitos en los campos San Martín y Cashiriari, considerados entre los hallazgos gasíferos más importantes de Sudamérica en ese momento.

Sin embargo, el proyecto no avanzó inmediatamente. Perú atravesaba entonces una compleja situación económica y energética, lo que dificultó el desarrollo de la infraestructura necesaria para explotar el recurso.

El primer intento fallido de desarrollo en los años noventa

Durante la década de 1990, el gobierno peruano buscó impulsar el desarrollo del proyecto mediante acuerdos con empresas privadas. En ese contexto se firmó un contrato con Shell para avanzar en la explotación del gas y la construcción de un sistema de transporte.

No obstante, el proyecto se estancó debido a los altos costos de inversión y a la ausencia de un mercado interno suficientemente grande para el gas natural. En 1998 la empresa decidió retirarse de la iniciativa, dejando el proyecto Camisea nuevamente paralizado.

El relanzamiento del proyecto Camisea

A comienzos de los años 2000 el Estado peruano relanzó el proyecto bajo un nuevo esquema de inversión privada. El desarrollo de los yacimientos fue adjudicado a un consorcio liderado por Pluspetrol, mientras que el sistema de transporte quedó a cargo de Transportadora de Gas del Perú, quién recibió un financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), de $135 millones.

Este modelo permitió dividir el proyecto en tres componentes principales: la producción del gas, su transporte mediante gasoductos y su posterior distribución en las ciudades.

La construcción del gasoducto (2001–2004)

La construcción del gasoducto Camisea comenzó en 2001 y representó uno de los mayores desafíos de ingeniería energética en América Latina.

El sistema debía atravesar terrenos extremadamente complejos, desde la selva amazónica hasta la Cordillera de los Andes y posteriormente descender hacia la costa del Pacífico.

La infraestructura final incluyó un gasoducto de aproximadamente 730 kilómetros de extensión y un ducto paralelo para transportar líquidos de gas natural.

Las obras, que se extendieron 3 años, estuvieron a cargo de Techint Engineering & Construction, mientras que Tenaris, una filial de Techint, participó en el suministro de tuberías utilizadas en el proyecto.

Alejo Calcagno, Operations Director of the South Region, se refirió así a la construcción del proyecto: “Fue algo totalmente distinto a lo que estábamos acostumbrados a hacer. Era selva, pero también montaña y había ríos que parecían imposibles de cruzar.

El desafío ambiental de Camisea

Uno de los principales desafíos que vivió el proyecto Camisea fue el del cuidado del medio ambiente. El proyecto, al tener que atravesar toda la selva amazónica, debía cuidar y no afectar, en lo posible, la flora y la fauna de lugar. Por ello, la empresa constructora implementó el programa de protección del medio ambiente y creó un grupo arqueológico para cuidar todas las especies de plantas, animales y reliquias que se encontraban cercanas a la zona de construcción del gasoducto.

La entrada en operación y el cambio en la matriz energética

El sistema comenzó a operar comercialmente en 2004, permitiendo transportar gas desde las instalaciones de procesamiento en Las Malvinas, en Cusco, hasta la costa central del país (Lima) por primera vez.

Desde entonces, el gas natural de Camisea se convirtió en una fuente clave para el abastecimiento energético del Perú. El proyecto impulsó el desarrollo de centrales termoeléctricas, redes de distribución urbana y aplicaciones industriales basadas en gas natural.

Este cambio permitió reducir la dependencia de combustibles líquidos más costosos y contaminantes, consolidando una transformación estructural en el sistema energético del país.

La importancia de establecer confianza entre inversionistas

Para Daniel Hokama, exministro de Energía y Minas, el proyecto Camisea dejó como lección que la estabilidad y consistencia de las reglas son muy importantes para establecer la confianza en los inversionistas. La constitución de 1993 del Perú permitió el nacimiento de un nuevo marco regulatorio del sector energético y resistió el embate de propios y extraños a lo largo de su historia, sin embargo, supo salir airoso y ese marco, ha permitido el vigoroso crecimiento de la actividad energética del Perú.

Camisea hoy: una infraestructura clave para el Perú

A más de veinte años de su puesta en funcionamiento, el sistema Camisea continúa siendo el principal proveedor de gas natural del país. Aproximadamente el 40% de la electricidad que consume Perú se genera a partir del gas producido en Camisea, más de 1,2 millones de familias tienen acceso al gas natural en sus casas y 200.000 vehículos utilizan como combustible el gas que transporta Camisea

El proyecto no solo marcó un hito en materia de infraestructura energética, sino que también contribuyó al desarrollo de un nuevo mercado de gas natural que hoy abastece a centrales eléctricas, industrias y millones de usuarios en el país.

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