Caso Chevron Ecuador

Perenco y más

09/08/2022 El Universo - Alberto Dahik Garzozi

El caso de Perenco es parte de una conducta repetitiva del Ecuador de no cumplir sus contratos, de romper acuerdos, de confiscar, de denunciar como ilegítima su deuda externa y no pagarla aunque la plata existía.

Si P es una bomba, el caso CH lo será muchísimo peor. Esa es la cosecha de la irresponsabilidad, de la demagogia, del populismo y de la insensatez para gobernar / Foto: Medium

Si P es una bomba, el caso CH lo será muchísimo peor. Esa es la cosecha de la irresponsabilidad, de la demagogia, del populismo y de la insensatez para gobernar / Foto: Medium

Hace pocos días, depósitos del Ecuador en Luxemburgo fueron congelados por acciones legales de la compañía Perenco (P), a la cual el Ecuador le confiscó bienes en el gobierno de la FaRC (familia revolución ciudadana). P demandó al Ecuador en instancias internacionales, obviamente ganó el litigio, y al Ecuador se le ordenó pagar 410 millones de dólares. El Ecuador no ha pagado y entonces se produce el embargo de sus depósitos, hecho nada agradable para el país, y que pone en riesgo el pago de otras obligaciones del Ecuador.

Pero el caso P no es un hecho aislado, es parte de una conducta repetitiva del Ecuador de no cumplir sus contratos, de romper acuerdos, de confiscar, de denunciar como ilegítima su deuda externa y no pagarla aunque la plata existía, como también sucedió en ese gobierno tan nefasto para el Ecuador.

Y si lo de P es trágico, lo que se viene con Chevron (CH) es mucho peor. Un pirata, abogado de los EE. UU., Steven Donziger (SD), convence a los de UDAPT (Unión de los afectador por Texaco) de demandar a Chevron por daño ambiental en la Amazonía. Texaco (T) operaba junto a Petroecuador (PE), en un consorcio. Se disuelve el consorcio. T hace la remediación ambiental, el Gobierno con documentos claros acepta que la remediación está hecha, y se compromete a que PE hará su parte, pero PE no lo hace.

SD ve la oportunidad de hacerse millonario demandando a CH, empresa que había comprado a T mucho después de finiquitada la operación de esta última en el Ecuador. Entablan un juicio en la Amazonía, por 19.500 millones de dólares contra CH. Un juez le da la razón a los demandantes. Se ordena a CH el pago de $ 9 mil millones. CH lleva el caso a las cortes de EE. UU., y demuestra en forma contundente todo el esquema de fraude y corrupción, incluyendo los sobornos a los jueces ecuatorianos, con testigos que comprueban las afirmaciones. Las cortes de EE. UU., incluyendo las de apelación, declaran que en los EE. UU. esa sentencia del Ecuador es inejecutable por corrupción, y que por lo tanto, CH no tiene que pagar a SD y a los demandantes. SD es acusado de lavado de activos, de fraude, de asociación para delinquir y de fomentar la corrupción. Colaboradores de él que se dan cuenta de todo, declaran en su contra. SD ahora no puede ejercer el derecho porque le fue quitada su licencia de abogado. ¿Y qué hizo el gobierno de la FaRC? En vez de denunciar esto, SE MONTA EN EL JUEGO. Por orden del presidente, la Cancillería inunda al mundo con el fallo y con las acusaciones contra CH. Se hace una película mentirosa. El propio jefe de Estado sale con sus manos embarradas de petróleo, contaminación que debió haber limpiado PE. CH lleva la sentencia de los EE. UU. al tribunal de arbitraje de La Haya. El Ecuador ha sido ya notificado que no hay más apelaciones. Los peritos ya trabajan para evaluar cuántos son los daños a CH. Esto puede llegar a varios miles de millones de dólares. Si P es una bomba, el caso CH lo será muchísimo peor. Esa es la cosecha de la irresponsabilidad, de la demagogia, del populismo y de la insensatez para gobernar. Ellos hicieron la fiesta, otros la pagan. 

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