martes, 28 de julio de 2026
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Provincia de Pastaza

Minería ilegal ingresa a zona intangible del Yasuní con 16 frentes activos

Actividad extractiva afecta comunidades del río Curaray en Pastaza, según habitantes de Kawsak Sacha

La Zona Intangible cuenta con 818.501 hectáreas y mantiene restricciones legales frente a actividades extractivas debido a su importancia ambiental y cultural / Foto: cortesía Ejército Ecuatoriano

Puyo- La minería ilegal se ha extendido hacia la Zona Intangible del Parque Nacional Yasuní, un área protegida destinada a la conservación de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario Tagaeri y Taromenane.

La actividad fue documentada en el territorio kichwa de Kawsak Sacha, ubicado a orillas del río Curaray, en la provincia de Pastaza. Según habitantes de la zona, existen al menos 16 puntos de extracción minera distribuidos en seis comunidades, donde operarían alrededor de 50 personas.

La Zona Intangible cuenta con 818.501 hectáreas y mantiene restricciones legales frente a actividades extractivas debido a su importancia ambiental y cultural.

De acuerdo con testimonios recogidos en la comunidad, el ingreso de esta actividad comenzó en 2024 con un primer frente artesanal. Desde entonces, los puntos de extracción se habrían multiplicado en las riberas del río Curaray, utilizando equipos como bombas de succión para remover material en busca de oro.

Jonathan Grefa, presidente del pueblo kichwa de Kawsak Sacha, señaló que la minería ilegal habría llegado desde la frontera con Perú y que algunos habitantes aprendieron estas prácticas a través del contacto con mineros del país vecino.

La respuesta estatal registrada hasta ahora incluye un operativo ejecutado en octubre de 2025 por la Agencia de Regulación y Control Minero (Arcom) y las Fuerzas Armadas, en el que se destruyeron equipos utilizados para la extracción ilegal, entre ellos dragas, motores y accesorios de succión.

Sin embargo, habitantes de la zona aseguran que las actividades se reanudaron meses después del operativo y que actualmente los frentes mineros continúan operando cuando las condiciones del río permiten instalar los equipos.

El avance de la minería ilegal en áreas protegidas plantea nuevos desafíos para las autoridades ambientales y de seguridad, debido a la dificultad de acceso al territorio y a la necesidad de fortalecer los controles en zonas amazónicas de alta sensibilidad ecológica.